José Canal Míguez
Sacerdote (1913-1962)
Nacimiento: Corbillón (Orense), 22 de julio de 1913
Profesión religiosa: San José del Valle, 12 de septiembre de 1932
Ordenación sacerdotal: Carabanchel Alto, 30 de mayo de 1942
Defunción: Salamanca, 19 de septiembre de 1962
José era natural del poblado de Corbillón, distrito de la villa orensana de Allariz, que ha dado una pléyade de salesianos y salesianas a las diversas inspectorías españolas. Era sobrino de don Francisco Míguez, mártir salesiano de Málaga.
Tras cursar la primera enseñanza en los colegios salesianos de Allariz y Málaga, su tío lo encamina al aspirantado de Montilla. En San José del Valle hace el noviciado, emite la profesión temporal y estudia dos años de filosofía. El trienio práctico lo realiza en Málaga, junto a su tío, durante los difíciles años de la República y la Guerra Civil. Salvó la vida por estar haciendo ejercicios espirituales en San José del Valle.
En las casas de Córdoba y de Utrera compagina la enseñanza con el estudio de teología, que prosigue durante dos años en Madrid-Carabanchel Alto, donde, tras hacer el último curso en San José del Valle, recibe la ordenación sacerdotal el 30 de mayo de 1942.
Estrena su sacerdocio allí mismo y en Utrera. Luego consigue en la Universidad de Madrid la licenciatura en Ciencias Físicas (1944-1949). Y desde entonces ya no se moverá de Utrera, siempre como profesor de física y matemáticas.
Su personalidad, de una humanidad desbordante y contagiosa, estaba marcada por la sordera, que daba a su persona, a veces, un aire de distracción y lejanía, cuando por temperamento era abierto y conversador.
Fue un animador nato de jóvenes, salesianos y no salesianos… Sus clases tan abstractas como las de matemáticas, eran lecciones vivas de educación y de formación.
El oratorio de Consolación, fundado y dirigido por él, fue su obra apostólica. Contaba con un equipo de fútbol, llamado Muchachos de Consolación, compuesto por jóvenes de 20 a 25 años, obreros de la fábrica de aceitunas de la ciudad, que jugaban los domingos y días festivos en la explanada del santuario con otros equipos de fuera. Momento precioso y de cariño a la Virgen de Consolación era cuando, al concluir el primer tiempo del partido, en mitad del campo, cansados y sudorosos, rezaban la Salve. El equipo alevín, Niños de Consolación, estaba formado por niños de los caseríos de los alrededores.
También fundó una cofradía juvenil, a la que puso el nombre del Santísimo Cristo del Perdón y Virgen de la Amargura. Con ambas imágenes se formó un Calvario, que realizó su estación penitencial el Lunes Santo.
Además, instaló y dirigió una estación de radio (Radio Consolación) que se escuchaba en bastantes pueblos andaluces para dar a conocer y fomentar la devoción a la Santísima Virgen. Por medio de la hojita mensual Consolación, repartida en más de 135 pueblos de Andalucía, fomentó la devoción a la Virgen de Consolación, Amargura y Auxiliadora.
Don José Canal moría, con solo 49 años, en un accidente ferroviario, acaecido en la estación de Salamanca. Había ido a pasar unos días a su terruño galaico y allí encontró la muerte el 19 de septiembre de 1962. La noticia de su trágica muerte causó en toda la inspectoría una gran conmoción.