Toldrá Nicola, Juan

Juan Toldrá Nicola

Sacerdote (1880-1962)

Nacimiento: Barcelona, 17 de junio de 1880
Profesión religiosa: Sant Vicenç dels Horts, 21 de noviembre de 1900
Ordenación sacerdotal: Vich, 24 de septiembre de 1907
Defunción: Ciutadella (Menorca), 7 de noviembre de 1962

Nació en Barcelona el 17 de junio de 1880. A la edad de 23 años, comenzó sus estudios de latinidad en Sarrià, donde sobresalió entre sus compañeros por su piedad y buen carácter.

En 1899 hizo el noviciado en Sant Vicenç dels Horts y profesó el 21 de noviembre de 1900 en manos de don Felipe Rinaldi, inspector entonces de España y Portugal. Después cursó los años de filosofía en Valencia y Sarrià. De 1903 a 1907 realizó los estudios teológicos en Valencia y Rocafort. El 24 de septiembre de 1907 fue ordenado sacerdote en Vich, por monseñor Torres y Bages.

Los primeros años de su sacerdocio los pasó en el colegio de Sarrià como ayudante del administrador, primero, y como catequista, después. De allí pasó a Menorca y durante dos años fue director de la Academia de San Estanislao en Mahón. En el trienio 1922-1925 fue director de Ciutadella, donde organizó las primeras capillitas domiciliarias de María Auxiliadora en la isla, inauguró el precioso altar y el hermoso púlpito, levantó un monumento a Domingo Savio en el patio y logró que se dedicara una calle a Don Bosco.

Pasó después a regir la casa de Rocafort, donde brilló su celo sacerdotal en el ministerio de la confesión y el cuidado de la casa de Dios. Durante 20 años fue confesor en Mataró. Después estuvo un año en el Tibidabo y otro en Sarrià, pasando finalmente a Ciutadella como confesor y encargado del santuario de María Auxiliadora hasta el final de sus días.

Murió el 7 de noviembre de 1962. Pocos días antes de morir, había ido a confesar al señor obispo, que lo había tomado como confesor ordinario, y daba a la comunidad sus últimos consejos concernientes al decoro de la iglesia del santuario de María Auxiliadora.

Unas horas antes de expirar, toda la comunidad reunida en torno a su lecho hizo el ejercicio de la buena muerte, símbolo de despedida y de fe esperanzada. Falleció en Ciutadella el 7 de noviembre de 1962.

Todos amaban a don Juan por su sencillez, por su bondad comunicativa, por su puntualidad religiosa y por la exquisitez de su trato, por su caridad y servicialidad. Siempre fue un salesiano santo y ejemplar.