Agustín Carabias Hernández
Clérigo (1918-1938)
Nacimiento: Valdecarros (Salamanca), 31 de octubre de 1918
Profesión religiosa: Mohernando, 23 de julio de 1936
Defunción: Madrid, 1 de marzo de 1938
En el año 1936 terminaba su noviciado en Mohernando. Formó parte del grupo que el día 23 de julio, al finalizar los ejercicios espirituales, ofrendó su vida al Señor con emisión de los votos religiosos. Desde los primeros días del noviciado comprendió perfectamente la importancia de la vida religiosa, y se entregó a ella con denodado fervor. Su piedad servía de ejemplo para sus compañeros. Había tomado muy en serio el negocio de su adelantamiento en la virtud.
Las privaciones y penurias que arrastraba la vida carcelaria no apocaron su alegre sensibilidad. Era de los más celosos en organizar turnos de oración y revelaba un profundo espíritu de fervor. A los seis meses de cárcel se le vio taciturno y melancólico. Efectivamente, una tuberculosis galopante le llevaba por momentos al sepulcro. Las privaciones y el hambre de la cárcel habían minado su cuerpo. Por el mes de abril de 1937 recibió la excarcelación. De momento, se guareció en una casa de huéspedes. En ella coincidió con varios salesianos jóvenes; algunos de ellos, disipados ya en su vida religiosa, efecto del ambiente que respiraban. El joven clérigo discutía con ellos y defendía con ímpetu las Reglas de la Congregación. La enfermedad se recrudecía. Y tuvo que ingresar en un sanatorio. A pesar de los sufrimientos, nunca dejó de cumplir las prácticas de piedad que se le permitían. Continuamente se le veía con el rosario engarzado en sus manos. Su salud empeoraba por momentos. Los vómitos de sangre se sucedían cada vez más frecuentes. Una infección al vientre agravó su estado. Se hizo precisa una operación de urgencia. Aceptó con santa resignación y pidió a don Alejandro Vicente que le administrara los sacramentos. La intervención quirúrgica se superó favorablemente, pero a los pocos días, unos vómitos de sangre le arrancaron la vida. Era el 1 de marzo de 1938.