Miguel Casari Costazza
Sacerdote (1865-1927)
Nacimiento: Vigo de Tassa-Trentino (Italia), 25 de diciembre de 1865
Profesión religiosa: Turín, 4 de octubre de 1885
Ordenación sacerdotal: Tuy, 16 de marzo de 1889
Defunción: Córdoba, 24 de enero de 1927
Nació el 25 de diciembre de 1865 en Vigo de Tassa, Trentino (Italia) en el seno de una familia trabajadora, profundamente religiosa.
En 1880 ingresa en el Oratorio de Turín y cuatro años más tarde es admitido al noviciado salesiano de San Benigno Canavese (Turín) por el mismo Don Bosco, quien le impuso la sotana y recibió sus votos perpetuos el 4 de octubre de 1885. Destinado a Turín, simultanea la docencia con los estudios teológicos, recibiendo en septiembre de 1888 el subdiaconado y el diaconado de manos de monseñor Juan Cagliero.
El sucesor de Don Bosco, don Miguel Rua, lo envía a España. Desarrolla un fecundo apostolado durante un trienio en Utrera (Sevilla), de 1888 a 1891. El 16 de marzo de 1889 recibe el presbiterado en Tuy (Pontevedra).
Ya sacerdote, es destinado a Barcelona y trabaja en las casas de San José de Rocafort (1891-1897) y de Sarrià (1897-1900), primero como catequista, luego como administrador y finalmente como consejero.
El resto de su vida la desarrollará en Andalucía como maestro, administrador y, sobre todo, como confesor: Carmona (1900-1903), Málaga (1904-1905), Utrera (1905-1908), Cádiz (1909), San José del Valle (1909-1919), Arcos de la Frontera (1919-1923) y Córdoba (1923-1927).
Una afección hepática fue deteriorando su salud. En el verano de 1923 marchó a Italia a visitar a su familia y los lugares salesianos de Turín. Y unos años después, a los 61 años de edad, don Miguel fallecía en Córdoba, en la mañana del 24 de enero de 1927.
De gran espíritu de trabajo, preparaba a fondo las clases, corregía pacientemente los trabajos y rehuía ser sustituido hasta sus últimos años. El tiempo libre lo ocupaba en la lectura y el estudio de la teología, sagrada escritura y ascética, de donde sacaba material inagotable para las confesiones y la dirección espiritual.
Pobre hasta en las pequeñas cosas, obediente hasta el extremo, cumplía con las prácticas de piedad y la cuenta de conciencia mensual, lo que lo convirtió en un modelo de vida religiosa.