José Cortés Insa
Sacerdote (1934-2006)
Nacimiento: Alcoy (Alicante), 5 de diciembre de 1934
Profesión religiosa: L’Arboç del Penedès, 16 de agosto de 1956
Ordenación sacerdotal: Martí-Codolar, 27 de febrero de 1966
Defunción: Alcoy (Alicante), 21 de enero de 2006
Alcoy ha sido vivero de muchas y buenas vocaciones salesianas que han extendido por los cuatro puntos cardinales de la Congregación el carisma de Don Bosco, transmitido con la casta y el entusiasmo propios del alma de una ciudad laboriosa y creativa. Se maridan bien lo alcoyano con lo salesiano. Don José Cortés fue un buen ejemplo.
Nació el 5 de diciembre de 1934 en la ciudad de Alcoy. Sus padres procuraron darle una buena educación cristiana y lo matricularon, en 1945, en el colegio salesiano de su ciudad. Fue hijo único y quedó huérfano de padre siendo muy joven. A pesar de ello, a sus 17 años, José tomó la decisión de ser salesiano. No era ya un niño. Había tenido sus primeras experiencias laborales en la industria alcoyana, donde trabajó de tejedor mecánico o tramero en una fábrica de tejidos.
Hizo el aspirantado en El Campello (1951-1952) y Gerona (1952-1955). El noviciado lo realizó en L’Arboç del Penedès, donde el 16 de agosto de 1956 emitió su primera profesión.
Los estudios de filosofía los cursó en Sant Vicenç dels Horts y el trienio práctico lo hizo en El Campello y en Valencia-Calle Sagunto. Al terminarlo, inició los estudios de teología en Barcelona-Martí-Codolar, donde recibió la ordenación presbiteral el 27 de febrero de 1966.
Su actividad sacerdotal la llevó a cabo en Valencia-Calle Sagunto como catequista y luego administrador. El resto de su vida lo pasó siempre dedicado a la pastoral en las dos casas de Alcoy (San Vicente y Juan XXIII) antes y después de la unificación, de 1973 a 2006.
Su vida estuvo marcada por la regularidad y la fidelidad al seguimiento de Jesús. Vivió entregado serenamente, con responsabilidad y coherencia, a los jóvenes y a las gentes, a quienes entregó su vida día a día. A Pepe le gustaba la comunicación con los demás. Pensando en el servicio sacerdotal de la Palabra, se preocupó de joven por mejorar su dicción y dominar las técnicas oratorias.
Pepe era un hombre sencillo que buscó en su vida construir un mundo más humano en el que todos, sobre todo los jóvenes, pudieran sentirse mejor, más felices y más cerca de Dios; trabajó con los antiguos alumnos y se identificó con los jóvenes del centro juvenil Juan XXIII que él mismo fundó en 1975; sacerdote siempre dispuesto, era capellán de las monjas de clausura Agustinas Descalzas del monasterio del Santo Sepulcro de Alcoy; su preocupación de siempre fueron los más pobres.
Fue un salesiano sencillo, definido como «un sacerdote con el alma en taquilla siempre abierta» para atender con entrañas de misericordia a cuantos se acercaban a él.