Díez Rodríguez, Ivo

Ivo Díez Rodríguez

Coadjutor (1925-2020)

Nacimiento: Reocín de los Molinos (Cantabria), 13 de octubre de 1925
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1947
Defunción: León, 20 de marzo de 2020

Nació Ivo en un pueblo de la Montaña cántabra, Reocín de los Molinos en el seno de una familia muy religiosa, muy conocida y muy querida en el pueblo. Sus padres Virgilio y María, se vieron bendecidos con una prole numerosa compuesta por 8 hijos varones y una hija. El padre era el ayudante del cura párroco del pueblo. Hecho no indiferente, pues por ese motivo durante la Guerra Civil Española un grupo de milicianos republicanos penetró en el pueblo, secuestraron a varios hombres, entre ellos a Virgilio, al que finalmente asesinaron vilmente. La trágica muerte del padre dejó a la madre viuda con 9 hijos y en momentos de gran penuria como era los de la postguerra española. Un tío sacerdote salesiano, don Pedro Rodríguez, se hizo cargo de tres de los hijos. Se llevó primero a Agustín, después a Ivo y finalmente a Francisco. Los tres, aunque de modo muy diverso, llegaron a ser excelentes coadjutores salesianos.

Ivo entró en el colegio de Astudillo (Palencia) como aspirante en septiembre de 1942 y allí estuvo como aspirante hasta 1946. La formación que recibió en Astudillo fue la propia de los aspirantes al sacerdocio. Todavía en sus años maduros le gustaba recitar con su gracejo habitual para gozo de los oyentes las excepciones de las declinaciones de la tercera conjugación. Pero también en Astudillo se ejerció en los trabajos de la huerta, que serían después sus trabajos preferidos.

Entró en el noviciado de Mohernando y allí profesó como coadjutor el 16 de agosto de 1947. Y en Mohernando se quedó encargado de cultivar los campos para dar de comer a los novicios de aquella casa hasta 1953 en que fue enviado a Astudillo para cultivar la huerta, ayudar en el oratorio y divertir con sus sainetes a los aspirantes que reían con sus improvisadas gracias en el escenario, olvidando así, al menos por unos momentos, las numerosas penurias que se veían obligados a soportar.

Sucesivos destinos fueron Orense (1962-1969); Medina del Campo (1969-1979); y de nuevo Orense (1979-2014) siempre encargado de los trabajos del campo y de la despensa. Para proteger su salud fue enviado a la casa de salud de León donde falleció el 20 de marzo de 2020.

Ivo es una persona difícil de definir: bueno, sencillo, piadoso, astuto, pillo, bromista, socarrón… siempre como un niño caprichoso, pero simpático. Con sus momentos de euforia verbal, en los que entretenía y hacía reír a quienes le rodeaban, valiéndose de los muchos recuerdos que su asombrosa memoria le sugería; y con momentos de abatimiento en que se cerraba en sí mismo y enmudecía e incluso se mostraba agresivo. Afortunadamente dominaban los momentos buenos. Le costó hacerse a la vida sedentaria y sobria de la casa de enfermos. No estaba hecho para una vida así. Los últimos años se dedicó, sobre todo, a hacer rosarios, distribuyéndolos a todos los que conocía o tomaban contacto con él.

Ivo quedará en el recuerdo de cuantos gozaron de su presencia y de cuantos con su trabajo del campo y con sus divertidas actuaciones teatrales se vieron alimentados en el cuerpo y en el espíritu. Descanse en paz.