García García, Esteban

Esteban García García

Coadjutor (1901-1936)

Nacimiento: El Manzano (Salamanca), 28 de noviembre de 1901
Profesión religiosa: San José del Valle, 12 de septiembre de 1926
Defunción: Málaga, 24 de septiembre de 1936
Beatificación: Roma, por el papa Benedicto XVI, el 28 de octubre de 2007

Nació el 28 de noviembre de 1901 en El Manzano (Salamanca), el mayor de cuatro hermanos, entre ellos Eliseo, también salesiano y mártir. Sus padres, agricultores, murieron cuando él tenía 9 años.

Ingresó en el aspirantado de Cádiz en 1914, con la ilusión de llegar a ser sacerdote, pero se lo impidió su delicada salud. En las escuelas profesionales de Sevilla, como aspirante, aprendió el oficio de sastre. Cumplió el servicio militar y en septiembre de 1925 se le abrieron las puertas del noviciado de San José del Valle, donde logró hacer la primera profesión el 12 de septiembre de 1926, como salesiano coadjutor.

Tras un año en el colegio Sagrado Corazón de Ronda y otro en San José del Valle, marchó en 1928 como jefe de sastrería a Málaga, donde le sorprenderá la Guerra Civil y el martirio.

Al estallar la Guerra Civil, sufre la misma suerte que la comunidad malagueña, tal como se ha referido en la reseña de ALONSO SANJUAN, Tomás.

A mediodía del 23 de julio, el gobernador cumple su promesa y ordena que los hombres del seminario y de San Bartolomé sean liberados poco a poco. Al salir toman caminos y direcciones distintas. Uno de los últimos que logra salir es Esteban que, ya en la calle, se encuentra con unos milicianos que lo increpan y lo acusan de ser sacerdote, por su aspecto exterior. Él lo niega. Entonces uno le dice que lo demuestre blasfemando. Al negarse, lo amenazan con matarlo. La situación se tensa. Pero al pasar un camión militar, estos vieron más oportuno llevarlo a la comisaría, de donde es trasladado esa misma noche, de nuevo, a la prisión provincial. Allí pasará dos meses.

El 22 de agosto comienza lo más duro de su calvario. A las 11.00 horas, la aviación de los sublevados bombardea la ciudad. Pasada una hora, les ordenan formar y subir a los dormitorios, que se vieron invadidos por milicianos y guardias de asalto, quienes eligen a 50 personas para fusilarlas. Es el comienzo de las tristemente conocidas como «sacas».

La suya va a ser la saca del 24 de septiembre. En esa selección fueron sacrificados 110 hombres y ocho mujeres. Esteban, el director y dos hermanos más, salieron con los de su brigada a eso de las tres de la tarde. Transportados ante las tapias del cementerio de San Rafael, allí fueron asesinados. Sus restos fueron depositados en una fosa común de dicho cementerio y, más tarde, trasladados a la catedral junto con los demás.

Don Esteban era un salesiano ejemplar, muy devoto de la Virgen Auxiliadora, más bien serio y reservado y sobre todo muy piadoso, sencillo e inocente.