Gómez Contioso, Manuel

Manuel Gómez Contioso

Sacerdote (1877-1936)

Nacimiento: Moguer (Huelva), 13 de marzo de 1877
Profesión religiosa: Sant Vicenç dels Horts, 14 de noviembre de 1897
Ordenación sacerdotal: Sevilla, 28 de marzo de 1903
Defunción: Málaga, 24 de septiembre de 1936
Beatificación en Roma por el papa Benedicto XVI el 28 octubre de 2007

Nació el 13 de marzo de 1877 en Moguer (Huelva) en el seno de una familia numerosa y de padres labradores. Desde muy pequeño, siendo monaguillo de la parroquia, ya jugaba «a cura».

El 25 de julio de 1894 ingresó a sus 17 años en el aspirantado de Utrera. Dos años después, marchó al noviciado de Sant Vicenç dels Horts, donde emitió los votos perpetuos el 14 de noviembre de 1897.

Cursó los estudios de filosofía en Sant Vicenç dels Horts y en Sarrià. El trienio lo realizó entre el colegio de San Benito de Calatrava y el de Utrera, simultaneando la docencia con los estudios de teología. El 28 de marzo de 1903 fue ordenado sacerdote en Sevilla.

Su ministerio sacerdotal dio comienzo en Utrera como jefe de estudios. Después, a excepción de los cinco años de confesor en Córdoba (1917-1922) y los de director en Écija (1922-1929), desarrolló su trabajo en Málaga durante 20 años: como confesor y administrador (1904-1917, 1929-1935) y como director en dos etapas (1911-1917, 1935-1936).

El 12 de agosto de 1935 fue elegido por segunda vez director de la casa de Málaga. El nuevo curso se presentaba con los mejores augurios, a pesar de la difícil situación política. La comunidad la formaban 15 salesianos: siete sacerdotes, cinco coadjutores y dos clérigos.

Al estallar la Guerra Civil, don Manuel procuró que los familiares de los internos los retiraran y que los salesianos sacerdotes vistieran de paisano. El día 22 de julio de 1936 fracasa la sublevación en Málaga y comienza la represión. Hasta entonces, la comunidad salesiana de Málaga seguía su horario y atendía a 40 huérfanos que no habían sido retirados por sus familiares. A primeras horas de la mañana del día 22, el colegio fue asaltado y saqueado. Los salesianos fueron detenidos y enviados al cuartel de capuchinos. Horas más tarde, son conducidos al gobierno civil y posteriormente a la prisión provincial, en la que se unen a un numeroso grupo de religiosos.

Cuando el 22 de agosto la aviación del ejército sublevado bombardea la ciudad, comienzan las sacas y la ejecución de los detenidos.

Don Manuel permaneció en la cárcel más de dos meses, hasta que el 24 de septiembre, en un grupo de 110 hombres y ocho mujeres, fue transportado ante las tapias del cementerio de San Rafael. Allí fueron todos fusilados. Sus restos fueron depositados en la fosa común de dicho cementerio y, acabada la guerra, trasladados a la catedral junto con los demás martirizados.

Don Manuel Gómez, gran apóstol de la Familia Salesiana, fue un hombre modélico y apreciado por todos. Su ejemplo atrajo a varias vocaciones. Era la bondad personificada encarnada en un gran corazón.