García Muñoz, Francisco Javier

Francisco Javier García Muñoz

Sacerdote (1941-2014)

Nacimiento: Valencia, 5 de febrero de 1941
Profesión religiosa: L’Arboç del Penedès, 16 de agosto de 1958
Ordenación sacerdotal: Barcelona-Martí-Codolar, 28 de junio de 1968
Defunción: El Campello, 23 de febrero de 2014

Nació el 5 de febrero de 1941 en el marinero barrio del Cabanyal de Valencia, en el seno de una familia de profunda raigambre cristiana. Sus padres, Francisco y Amparo, entregaron dos de sus hijos a la Congregación Salesiana, Javier y Rafael, misionero en Uruguay.

En L’Arboç del Penedès hizo el noviciado y la primera profesión religiosa el 16 de agosto de 1958. Tras cursar tres años de estudios de filosofía en Sant Vicenç dels Horts, es enviado para el trienio práctico a Andorra de Teruel. Cursó los cuatro años de teología en Martí-Codolar y recibió la ordenación sacerdotal el 28 de junio de 1968.

Desempeñó su labor pastoral en las casas de Albacete, Alicante, Cartagena, Valencia-San Juan Bosco y San Antonio Abad, Elche-San José, Ibi y Alcoy, donde pasó los tres últimos años de su vida activa antes de ingresar en la residencia de El Campello (Alicante), donde falleció.

Javier tenía una personalidad muy definida: era muy espontáneo. Lo atestigua su hermano Rafael:

«Ya se lo decía mi madre cuando era pequeño: “no tienes malicia”, con lo que ponía de relieve su espontaneidad, su mirada limpia, su “primariedad” temperamental… Y así fue también en su vida salesiana».

Javier era alegre, optimista y agradecido. Mantuvo su sonrisa hasta que la enfermedad se la arrebató, y en esa sonrisa se podía leer su gratitud a sus parientes, a los hermanos de la comunidad y al equipo médico que le atendió con tanto esmero.

Sacerdote ejemplar, vivió su vocación con pasión y generosidad. Fue un buen hermano de comunidad. En el colegio San Juan Bosco de Valencia se adhirió al grupo de comunidades del camino catecumenal, a las que, después de jornadas exigentes como profesor del colegio, servía como sacerdote.

Capacidad de servicio y espontaneidad eran características de su carácter. Estaba siempre dispuesto a la ayuda, a la colaboración espontánea, como lo corrobora el hecho que protagonizó en una ocasión, al arrojarse a las aguas de un pantano para salvar a un niño del colegio de Albacete que estaba a punto de morir ahogado.

Estuvo siempre muy relacionado con su familia, especialmente con Rafael, su hermano y con el resto de parientes que siguieron con dolor y sentimiento el proceso de su enfermedad en visitas asiduas y llenas de afecto. A todos profesó un gran cariño y los mantuvo muy cerca de su corazón.

Así dice el Señor: «No temas, pues yo estoy contigo; no te inquietes, pues yo soy tu Dios; no te asustes, pues yo te he rescatado…»; con estas bellas palabras del profeta Isaías entregó la comunidad salesiana a Javier en los brazos de Dios el día 23 de febrero de 2014, a la edad de 73 años.