Ángel Gómez Santamaría
Sacerdote (1923-2005)
Nacimiento: Diego Álvaro (Ávila), 13 de junio de 1923
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1942
Ordenación sacerdotal: Madrid, 27 de junio de 1954
Defunción: Salamanca, 23 de marzo de 2005
Don Ángel nace en Diego Álvaro, pueblecito abulense donde ejercía de maestra su madre María Patrocinio. A su padre Dionisio le gustaba repetir que de los seis hijos que tuvieron, alternativamente, uno había dado a Dios y otro al mundo.
Fue alumno del colegio salesiano de María Auxiliadora de Salamanca. De allí salió a los aspirantados de Astudillo y Carabanchel Alto. Hace el noviciado en Mohernando, donde profesa el 16 de agosto de 1942, y donde comienza sus estudios de filosofía. Al no sentirse muy fuerte en ellos, los superiores le propusieron dejarlos, cosa que humildemente aceptó.
Realiza el tirocinio en las casas de Orense, Vigo y Santander de 1945 a 1948. Estudia a la vez magisterio y obtiene el título de maestro en 1949, circunstancia que hace reconsiderar su caso y los superiores le permiten reanudar los estudios de filosofía y continuar con los de teología. Felizmente, es ordenado sacerdote en Madrid el 27 de junio de 1954.
En su primer año de sacerdocio es catequista de María Auxiliadora de Salamanca. De allí es destinado como capellán de la Escuela de Maestría de Barakaldo de 1955 a 1957. El curso siguiente es profesor de Madrid-San Fernando, de 1958 a 1963 consejero en la granja agrícola de Saldañuela (Burgos) y de 1963 a 1968 capellán, de nuevo, de Barakaldo. Ese año es destinado como consejero a Salamanca-Pizarrales hasta 1975, año en que recala en su colegio de María Auxiliadora hasta el final de su vida.
Fue en la labor parroquial y en la animación de la Asociación de María Auxiliadora del Alto el Rollo —con 216 capillas domiciliarias— donde desplegó su entrega sacerdotal. El sacramento de la reconciliación fue también una de sus cátedras preferidas.
Su saber y sabor de toros, le llevó a ser nombrado capellán oficial de la Federación de Peñas Taurinas de Salamanca, desde su inauguración en 1989. De ahí el sobrenombre que los salesianos de la inspectoría le dieron cariñosamente: «padre Capeas».
Sencillo, de buen talante, en numerosas ocasiones hasta ingenuo, animador excelente de sobremesas, encuentros y excursiones, hombre del pueblo y para el pueblo, amó e hizo amar entrañablemente a María Auxiliadora.
Falleció en Salamanca de un ataque fulminante al corazón el 23 de marzo de 2005, a los 81 años de edad.