Víctor Rodríguez Jiménez
Sacerdote (1927-2005)
Nacimiento: Todoque-Las Manchas (Las Palmas), 21 de julio de 1927
Profesión religiosa: San José del Valle, 16 de agosto de 1946
Ordenación sacerdotal: Carabanchel Alto, 24 de junio de 1956
Defunción: La Orotava (Tenerife), 4 de marzo de 2005
Nace en Todoque (Las Manchas), un anejo de los Llanos de Aridane en la isla de La Palma, el 21 de julio de 1927. Ha sido el único salesiano, hasta ahora, de la Isla Bonita. En 1941, junto con un grupo de compañeros, entra en el aspirantado salesiano de Antequera, para continuar después en Montilla. Ingresa en el noviciado de San José del Valle en 1945 y emite los votos allí mismo el 16 de agosto de 1946.
Cursa los estudios de filosofía en Utrera, el tirocinio práctico entre La Orotava y Utrera. Estudia teología en el teologado de Carabanchel Alto, donde se ordena el 24 de junio de 1956.
Sus 10 primeros años como sacerdote los pasa en las casas de La Orotava, Las Palmas de Gran Canaria y Teror.
De 1966 a 1968, termina sus estudios de licenciatura en Románicas y Periodismo en la Universidad de La Laguna. Son años de integración en la vida universitaria, donde recibe los primeros premios en concursos nacionales y provinciales de poesía.
Tras un curso de jefe de estudios en Las Palmas, es enviado por tercera vez a La Orotava. Se integra como profesor en la universidad, compaginando su tarea universitaria con una labor de trabajo de evangelización y promoción social de los vecinos de los barrios altos de La Orotava (Benijos, Aguamansa, Pinoleris, Bebedero…) en los que se hace acompañar de universitarios. Ayuda a la gente pobre, promueve las asociaciones de vecinos, lucha contra el analfabetismo, promueve el compromiso social y político. Y se le encomienda la parroquia de La Perdoma (barrio de La Orotava).
Después de un trienio en Guadix, vuelve a Las Palmas, como encargado de la iglesia de María Auxiliadora en el Barranquillo, donde crea una auténtica comunidad parroquial. De 1996 a 2000 es enviado al colegio de La Cuesta, hasta su jubilación. El 24 de abril de 1998, por acuerdo pleno del Ayuntamiento de La Orotava, se le concede el título de Villero de Honor. Es entonces nuevamente destinado a La Orotava. Una complicación de su proceso de diálisis, que venía haciendo con regularidad desde hacía dos años, le ocasiona la muerte el 4 de marzo de 2005, a los 77 años de edad.
Bien preparado intelectualmente, fue un hombre inquieto en lo social y en lo cultural. Su carácter tímido y apocado contrasta con su implicación en todos los campos, tanto en el de la cultura como en la política. Fue fundador de la Agrupación de Independientes de La Orotava (AIO), núcleo de la Asociación Tinerfeña de Independientes (ATI) y de Coalición Canaria (CC), partido gobernante en las islas durante muchas legislaturas. Tiene dedicados una calle y un colegio público de infantil y primaria en Benijos. Se le concedió el título de Hijo Adoptivo de La Orotava. Fueron estos algunos de los reconocimientos más que merecidos por su labor e implicación social en favor de la gente más pobre y sencilla de los altos de la isla.
Escribió un simple informe que alertase a la administración y facilitara la labor al primer ayuntamiento democrático. Así se hizo el 18 de octubre de 1978 cuando ocho asociaciones de vecinos visitaron al gobernador civil, a quien entregaron un estudio técnico elaborado por don Víctor. El 21 de noviembre de 1978, cerca de 1.500 vecinos, en su gran mayoría procedentes de los barrios de las medianías de La Orotava, se manifestaron para exigir infraestructuras básicas, viviendas, electricidad, sanidad, agua corriente, calles y colegios. Aquella protesta, conocida como «La manifestación de las velas», posibilitó que los ciudadanos de esta parte del municipio tuvieran igualdad de condiciones con respecto al resto. Nunca le movió la ideología de grupo o partido.
Hoy toda esta labor se ha concretado en la Asociación Cultural Don Víctor Rodríguez Jiménez, creada en marzo de 2007, que trabaja por la dinamización de las asociaciones de vecinos de La Orotava. Pero el gran objetivo de este colectivo, compuesto mayoritariamente por dirigentes vecinales de los barrios altos de La Orotava, es mantener vivo el recuerdo del sacerdote que trabajó de manera incansable por sacar a las medianías del Valle del atraso y el subdesarrollo en que se encontraban y de la situación de gran desigualdad respecto al centro urbano del municipio.
Su producción literaria, especialmente de sus versos, ha merecido elogiosas opiniones: «La poesía de Víctor es cordial: trata con un amor y una emoción palpable todas las cosas que rodean al hombre en su vida terrena. En su modo de ver y enseñarnos las cosas se nos revela su profunda humanidad».
«Son hermosos los versos con los que Víctor Rodríguez Jiménez afianza su puesto de honor en la historia de la poesía isleña de nuestro tiempo».
Fue el poeta más importante de cuantos residen en las Canarias: Premio Nacional Universitario de Poesía, premio Antonio de Viana por su libro de poemas Encuentros en 1968 y premio Marina por su poemario La casa en 1969.
Se cita como poeta en varias antologías canarias y aparece como un personaje de primer orden en la historia canaria del siglo XX. Sin duda uno de los salesianos con más proyección social de la historia de la Congregación en España.