Casto Guede Gavilanes
Sacerdote (1899-1972)
Nacimiento: San Martín de Nogueira de Betán (Orense), 19 de agosto de 1899
Profesión religiosa: San José del Valle, 12 de septiembre de 1919
Ordenación sacerdotal: El Campello, 17 de junio de 1928
Defunción: Arcos de la Frontera (Sevilla), 31 de agosto de 1972
Casto había nacido en 1899 en el pueblecito orensano de San Martín de Nogueira de Betán, fecunda tierra vocacional. Sus padres, cristianos recios, entregaron a la Congregación a dos de sus hijos: Clemente, fallecido, en Puerto Real (29 de enero de 1957) y Casto.
A los 14 años ingresa en Écija como aspirante, terminando esta etapa en Cádiz (1918). Hace en San José del Valle el noviciado, rubricado el 12 de septiembre de 1919 con la profesión religiosa, y los estudios de filosofía, el tirocinio de prácticas pedagógicas en Málaga y la teología en El Campello, donde es ordenado sacerdote el 17 de junio de 1928.
Tras cuatro años como catequista en las escuelas populares de San Benito de Calatrava-Sevilla, fue durante dos cursos catequista de artesanos en Cádiz y al curso siguiente, 1934-1935, consejero de artesanos en Las Palmas de Gran Canaria. Transcurre en Córdoba el trienio 1935-1938 como sacerdote-maestro y asistente, para estar un curso en la vega de Antequera, donde se prepara la apertura del aspirantado. En Triana por dos años (1939-1941) inicia, como confesor, su misión casi definitiva, aunque todavía durante el bienio siguiente en Algeciras ha de llevar la parroquia de San Isidro.
El curso 1950-1951 lo vivió como confesor en el filosofado de Ntra. Sra. de Consolación-Utrera, y después y para 11 años (1943-1954) la obediencia lo llevó a Sevilla, pasando por las diversas presencias sevillanas: en la Trinidad, cuatro años, como consejero de los artesanos; cinco años como consejero de universitarios en los Colegios Mayores de San Juan Bosco (1947-1950) y de Hernando Colón (1951-1954), siendo al mismo tiempo confesor de Triana, donde residió los cursos 1951-1953.
A continuación, emprende la ruta de la bahía gaditana, haciendo un curso (1954-1955) como confesor, en la Escuela Profesional Agrícola de Campano. Merecen capítulo aparte los siete años (1955-1962) vividos en la Institución Sindical «Virgen del Carmen» de Puerto Real. La hemiplejía que sufrió su hermano Clemente fue para él una llamada al sacrificio y al amor, siendo durante dos años su solícito enfermero. Tras el fallecimiento de Clemente, cada tarde, en los cinco años que todavía permaneció allí, recorría el camino del cementerio con el rosario en la mano, para terminar meditando unos minutos junto a la tumba del querido hermano.
Trasladado a Cádiz (1962-1972), su vida era el confesionario hasta un año antes de morir. Los últimos meses se agudizan de tal modo la enfermedad y los trastornos consiguientes, que es internado en una residencia, regida por religiosas, en Arcos de la Frontera. En la residencia fallecía el 31 de agosto de 1972, recibiendo sepultura en el panteón salesiano.