Federico Hernando Conde
Sacerdote (1929-1989)
Nacimiento: Cardeñajimeno (Burgos), 18 de julio de 1929
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1948
Ordenación sacerdotal: San Pablo (Brasil), 8 de diciembre de 1957
Defunción: Bilbao, 9 de mayo de 1989
Contaba con 13 años cuando ingresó en el aspirantado de Astudillo. Cumplido el noviciado en Mohernando y emitida su primera profesión el 16 de agosto de 1948, realiza sus estudios de filosofía en Madrid-San Fernando y el tirocinio en la Institución Sindical Virgen de la Paloma de Madrid. Entusiasmado por el ideal misionero, partió para Brasil, donde permaneció nueve años (1953-1962).
La casa de Belem do Para le tuvo como catequista y prefecto, pasando luego como director a la de Ananindeua (1959-1962). Motivos de salud le obligaron a regresar a España, a la recién formada inspectoría de San Francisco Javier con sede en Bilbao.
Trabajó en Nueva Montaña (Santander) siete años como catequista y director, pasando luego a Pamplona como director (1969-1972). Más tarde, es destinado también como director a la Ciudad Laboral Don Bosco de Errenteria (Guipúzcoa) y luego al colegio de Barakaldo (1977-1980).
Al final de estas experiencias fue nombrado vicario inspectorial, cargo que ocupó durante seis años (1985-1986).
Tras la muerte de don Hilario Santos, fue nombrado inspector en 1986. Durante su breve mandato dos acontecimientos contribuyeron a renovar la fidelidad a la Congregación según las nuevas Constituciones: las Bodas de Plata de la inspectoría (1961-1986) y el centenario de la muerte de Don Bosco. Los dos acontecimientos fueron preparados con esmero. El inspector animaba a los hermanos a vivirlos intensamente como una invitación a salir de la frialdad e inercias pastorales y a abrirse generosamente a la confianza, al entusiasmo y a la creatividad apostólica, a la santidad.
En Logroño asumió a partir del curso 1987-1988 la obra Los Boscos, fundada por doña María Teresa Gil de Garate. Pero fue Burgos la ciudad que más suscitó su interés. Aprovechó para llevar a los salesianos a esa ciudad el traspaso que la compañía de Jesús hizo a los salesianos de su gran instituto politécnico Padre Aramburu en el curso 1987-1988. Favoreció también la creación del postnoviciado conjunto de las inspectorías de Bilbao, León y Madrid, afiliado a la Universidad Pontificia de Salamanca.
Don Federico mostró siempre su interés por la Familia Salesiana y sus diversos grupos. Insistía en pedir a la pastoral juvenil mayor intensificación de valores salesianos, como base para el futuro de los antiguos alumnos y de los cooperadores, y se preocupó por convencer a los hermanos de que uno de los caminos de nuestra renovación y una de nuestras especiales responsabilidades es cabalmente mantener la unidad del espíritu y estimular el diálogo y la colaboración fraterna entre los varios grupos que se inspiran en Don Bosco.
Entre los rasgos que caracterizaron su testimonio de vida está sin duda su corazón misionero, que latió en él desde los primeros años de su entrada en la Congregación y lo llevó primero a ser misionero en Brasil y después a consolidar y ampliar la presencia salesiana en Benín (África), visitando todos los años las presencias salesianas existentes en aquella nación y creando una nueva en el norte de Parakou, en Kandi (1987).
Por desgracia, una embolia cerebral acabó prematuramente con su vida y su misión en la tierra. Murió en Bilbao con solo 59 años, el día 9 de mayo de 1989.