Rafael Iñesta Pérez
Sacerdote (1939-1999)
Nacimiento: Alicante, 22 de mayo de 1939
Profesión religiosa: L’Arboç del Penedès, 16 de agosto de 1956
Ordenación sacerdotal: Martí-Codolar, 27 de febrero de 1966
Defunción: Alicante, 3 de enero de 1999
Nació en Alicante el 22 de mayo de 1939. Siendo alumno del colegio salesiano de esta ciudad, sintió la llamada a la vida salesiana.
Hizo el aspirantado en El Campello y Gerona, el noviciado en L’Arboç del Penedès, donde profesó el 16 de agosto de 1956. Cursó los estudios de filosofía en Sant Vicenç dels Horts, el trienio práctico en Cabezo de Torres y los estudios teológicos en Barcelona-Martí-Codolar, coronados con la ordenación sacerdotal el 27 de febrero de 1966.
Al final de esta etapa, sus formadores opinaron de él: «Rafael es de buen carácter, trabajador y responsable, sacrificado, siempre disponible, servicial y optimista, cercano a los hermanos, de buen espíritu religioso, entusiasta y apostólico, piadoso y obediente», rasgos a los que se mantuvo siempre fiel y que le llevaron a desempeñar importantes cargos de responsabilidad a lo largo de su vida salesiana.
Su primer trabajo pastoral lo ejerció en Godelleta, como asistente de novicios y luego como consejero escolástico de los estudiantes de filosofía. A partir del año 1969, ocupa el cargo de director en las casas de Sueca y de Albacete. En esta obra, dedicada a niños provenientes de familias deterioradas por múltiples problemas, demostró Rafael una especial sensibilidad educativa en un campo genuinamente salesiano, como recordará él mismo con frecuencia.
Siguió ejerciendo el servicio de director en las casas de Valencia-Calle Sagunto, Burriana, y de vicario en El Campello. En la UPS de Roma se licenció en Teología Pastoral, sección de espiritualidad, y volvió a la inspectoría para dirigir la formación de los jóvenes salesianos, esta vez de los estudiantes de teología y de postnovicios en Valencia, trabajo que compaginó con la delegación inspectorial para la pastoral vocacional.
En 1988 fue director de la comunidad de la casa inspectorial de Valencia y vicario inspectorial. Estando en Alicante visitando a su familia, fue víctima de un severo ataque cardíaco que le causó la muerte el 3 de enero de 1999, a la edad de 59 años.
Dotado de una sonrisa contagiosa, de una personalidad abierta y eminentemente positiva, de un optimismo emprendedor y una predisposición al servicio apostólico, supo aprovechar los dones con los que el Señor lo enriqueció en favor de los niños, de los jóvenes salesianos en formación y de cuantas personas se relacionaron con él en su trabajo pastoral: Hijas de María Auxiliadora, salesianos cooperadores y miembros de la CONFER diocesana (de la que fue su secretario).
La sensibilidad de su corazón le llevó a cultivar además otros valores humanos, como el espíritu de familia, el clima de alegría en sus comunidades y el amor a su propia familia, tan unida a la presencia salesiana de Alicante: sus padres, hermanos y sobrinos.
Rafael vivió profundamente su sacerdocio, empapando su tarea apostólica de contagioso optimismo y una entrega generosa.