Lorenzo Fernández, Virgilio

Virgilio Lorenzo Fernández

Sacerdote (1921-1974)

Nacimiento: Moslares de la Vega (Palencia), 26 de junio de 1921
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1941
Ordenación sacerdotal: Carabanchel Alto, 29 de junio de 1950
Defunción: Lugo, 23 de diciembre de 1974

Nació el día 26 de junio de 1921 en Moslares de la Vega, pueblo del partido judicial de Saldaña (Palencia).

Ingresó en el seminario misionero salesiano de Astudillo en el año 1936, a la edad de 15 años. Le tocó vivir los difíciles años de la Guerra Civil. Durante aquellos años de penuria, Virgilio destacó por su experiencia en trabajos agrícolas en la huerta y otras tierras de labor, especialmente durante la recogida de las mieses.

En Astudillo permaneció los cuatro años de aspirantado, pasando después a Mohernando para hacer el noviciado, que terminó con la profesión religiosa el día 16 de agosto de 1941. Allí mismo cursó dos años de estudios de filosofía.

En 1943 fue destinado a Astudillo para realizar el trienio práctico. En el año 1946 comenzó los estudios de teología en Madrid-Carabanchel Alto. Recibió la ordenación sacerdotal el 29 de junio de 1950.

Ordenando ya sacerdote, ejerció de jefe de estudios en Salamanca-San Benito, de administrador en Orense y en La Coruña-Calvo Sotelo, de director en Tudela-Veguín y Avilés durante 12 años (1958-1964 y 1964-1970 respectivamente), de administrador nuevamente en La Coruña-Calvo Sotelo y de director en La Robla (1972-1974).

Su etapa de administrador en el colegio Calvo Sotelo fue fecunda en entrega a favor de los niños y en la mejora de la casa. La Excma. Diputación Provincial, en reconocimiento a su entrega, creó una beca de estudios con su nombre.

Como salesiano, fue un gran trabajador: lo mismo podía vérsele en el huerto o en los jardines cavando, plantando o injertando árboles y cultivando rosales (las flores eran su delicia), que pintando los campos de deporte. Todos admiraron su trabajo en el nuevo taller de construcciones metálicas, obra y diseño totalmente suyo. Nunca dejó de salir a los patios para convivir con los alumnos en los recreos y charlar con ellos de sus cosas. La gente lo estimaba por su sencillez. Fue muy humano: le gustaba salir al campo acompañado de salesianos y era admirable oírle hablar de las plantas, de los pájaros, de los acontecimientos de la vida…

El 20 de diciembre de 1974, había ido a Lugo para el capítulo inspectorial. Todo iba normal, hasta que, saliendo del comedor, sufrió un derrame cerebral que lo desplomó en brazos de los acompañantes. Todos los cuidados de médicos y hospitales fueron insuficientes. En la madrugada del día 23 dejó de vivir en este mundo. Tenía 53 años de edad.

Por deseo de sus familiares, su cuerpo fue traslado a Palencia, donde se celebraron solemnes funerales con gran presencia de familiares, salesianos, dirigentes de la Hullera Vasco-Leonesa, alumnos, padres y amigos.

Los directivos de la citada empresa no solo quisieron estar presentes en Palencia y en La Robla, sino también correr con todos los gastos del funeral, del traslado del cadáver desde Lugo a Palencia y del sepelio, lo que indica el aprecio en que era tenido don Virgilio.