Manuel María Martín Miguel
Sacerdote (1911-1980)
Nacimiento: Barruecopardo (Salamanca), 17 de septiembre de 1911
Profesión religiosa: San José del Valle, 8 de septiembre de 1927
Ordenación sacerdotal: Sevilla, 22 de mayo de 1937
Defunción: Algeciras, 23 de octubre de 1980
Nace el 17 de septiembre de 1911, en el pueblo salmantino de Barruecopardo. Su madre, durante 36 años maestra en el pueblo, era una mujer profundamente cristiana. De ella recibirá una gran influencia, como le sucedió a su hermana Lourdes, también maestra, que conoció a la venerable sor Eusebia Palomino y que, ya jubilada, sería la primera testigo en el proceso de canonización de sor Eusebia.
Marchó inmediatamente al noviciado, que coronó con la primera profesión el 8 de septiembre de 1927 en San José del Valle, donde también cursó durante un año los estudios filosóficos, al que le siguieron las prácticas pedagógicas, incluido el servicio militar, en las casas de Montilla, Alcalá de Guadaíra y Ronda-Sagrado Corazón.
En 1933 inicia los estudios teológicos en Madrid-Carabanchel Alto y, a causa de la Guerra Civil, los termina en Sevilla-Trinidad. Al estallar el conflicto bélico, se encuentra en Ronda de vacaciones, como estudiante de teología. Refugiado con otro salesiano en una fonda, se desvive por los aspirantes de Montilla, que veraneaban allí. En su breve diario Lo que viví en el infierno de Ronda, relata la angustia de aquellos meses, la tristeza y pena con que recibieron la noticia de la muerte de su director, don Antonio Torrero, y otros seis salesianos más, y rememora con palabras emocionadas, el momento en que milagrosamente salva su vida cuando se encuentra ante las tapias del cementerio para ser fusilado.
El 22 de mayo de 1937 es ordenado sacerdote en Sevilla y ejerce a continuación su apostolado sacerdotal como consejero en el colegio de la Santísima Trinidad y como catequista, consejero y director en el de Ronda. Tras su paso por Granada y Utrera, durante 12 años dirige sucesivamente la Residencia Universitaria Salesiana (RUS) de Sevilla y las casas de Puebla de la Calzada y de Mérida.
Un año sabático en Alcalá de Guadaíra, y marcha a Algeciras. A su labor y esfuerzo se debe en gran parte la transformación del colegio, la creación del gimnasio, de la iglesia y el pabellón de bachillerato.
Fue un salesiano emprendedor y al mismo tiempo, espiritual; gestor y hombre de Dios; director de almas y de obras en toda la geografía de la inspectoría, entusiasta orientador vocacional, siempre optimista, incluso en tiempos difíciles. Gran propagador de la devoción a María Auxiliadora, como lo testifica el impulso que dio a su novena y fiesta, especialmente en Puebla, Ronda, Mérida y Algeciras.
Esta entrega incondicional quedaría palpable en la variopinta participación de personas agradecidas que lo acompañaron en el funeral, tras su muerte ocurrida en un accidente de carretera el día 23 de octubre de 1980, a los 69 años de edad.