Mena Guerrero, José Luis

José Luis Mena Guerrero

Sacerdote (1927-2020)

Nacimiento: Casablanca (Marruecos), 17 de marzo de 1927
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1948
Ordenación sacerdotal: Carabanchel Alto (Madrid), 23 de junio de 1957
Defunción: Arévalo, 28 de diciembre de 2019

José Luis Mena nació en Casablaca (Marruecos), de padres españoles. Esta circunstancia hizo que fuera bilingüe: el español y el francés le eran igualmente familiares. Con una buena formación de base entró en aspirantado salesiano de Astudillo para completar allí las humanidades. De Astudillo pasó a hacer el noviciado a Mohernando, donde profesó el 16 de agosto de 1948. Hizo regularmente los estudios de filosofía en el colegio de San Fernando de Madrid y fue destinado al aspirantado de Arévalo para hacer el tirocinio práctico. Fue aquella una experiencia decisiva por un doble motivo: lo consagró como excelente y exigente profesor de francés y lo ligó a las casas de formación. Fueron muchos los salesianos de los que fue profesor y modelo de vida religiosas. En 1953 comenzó sus estudios de teología en Carabanchel, donde fue ordenado sacerdote el 23 de junio de 1957. Cuando en 1954 se dividió la inspectoría de Madrid, José Luis formó parte de la nueva inspectoría de Zamora-León, por eso fue enviado como novel sacerdote al aspirantado de Cambados para ser de nuevo profesor de francés de los futuros salesianos. Durante dos años fue profesor en el colegio salesiano de La Coruña y de nuevo fue enviado a la casa de formación de Medina del Campo, donde se había establecido el estudiantado de filosofía de la inspectoría de León, como profesor y confesor. Junto a sus clases de francés fue desarrollando sus innatas cualidades artísticas, sobre todo en relación a la fotografía y la cinematografía. Esto le abrió la casa Don Bosco de Madrid, donde se necesitaba un experto en fotografía y comunicación. Por eso en 1965 fue destinado a la casa Don Bosco de la calle Alcalá 164, sede del Boletín Salesiano, de la editorial CCS, del centro catequético y del centro de pastoral juvenil. No salió ya de esa casa, hasta que por su deteriorado estado de salud tuvo que ingresar en la Residencia Felipe Rinaldi para enfermos en Arévalo, donde sobrevivió pocos meses. Su labor en la Casa Don Bosco fue muy intensa y de una calidad extraordinaria. Ha dejado un rico patrimonio gráfico que ilustra la historia de la congregación en España.

José Luis Mena era ciertamente una gran persona cordial y acogedor; un gran profesional; un trabajador incansable, un magistral perfeccionista que aspiraba siempre a la perfección, enemigo de la mediocridad y de todo lo que fuera superficial cumplimiento de expedientes para pasar; siempre atento y dispuesto a responder a lo que se le pedía o se necesitaba de él, y era mucho, porque eran muchas sus cualidades y sus campos de interés. Pero por encima de todos era un buen religioso, con un profundo y bien demostrado espíritu salesiano, amante de don Bosco y de la Congregación. Como sacerdote era fiel a su vocación desde los detalles de la liturgia, siempre bien hecha conforme a las normas, hasta su celo apostólico, buscando en todo el bien de las almas. A su muerte acaecida el 28 de diciembre de 2019 deja tras de sí un cúmulo ingente de material documental de alto valor histórico, pero también un gran vacío que será difícil de llenar.