Palacios Honorato, Ángel

Ángel Palacios Honorato

Sacerdote (1926-2020)

Nacimiento: Cipérez (Salamanca), 1 de marzo de 1926
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1944
Ordenación sacerdotal: Carabanchel (Madrid), 28 de junio de 1953
Defunción: Arévalo, 23 de enero de 2020

Ángel Palacios nació en el pueblo de Cipérez de la provincia de Salamanca. Su nacimiento fue complicado de tal manera que durante algún tiempo lo dieron por muerto, pero al final pudo sobrevivir. Este hecho marcó en cierto modo el resto de su vida, pues frecuentemente era lento en sus reacciones. Tras sus normales estudios en la escuela y en el aspirantado entró en el noviciado de Mohernando y allí hizo su profesión religiosa el día 16 de agosto de 1944. Eran los años difíciles de la posguerra española. Permaneció en Mohernando para hacer allí sus estudios de filosofía, terminados los cuales fue enviado a hacer el tirocinio práctico durante un año en Madrid-Paseo Extremadura y dos años en Madrid-Atocha. Los estudios de teología los cursó en Carabanchel. Allí fue ordenado sacerdote el 28 de junio de 1953. A partir de esa fecha comenzó su actividad sacerdotal ocupando diversos cargos en varias casas, siendo Puertollano y Atocha las que durante más tiempo gozaron de su ministerio: En Puertollano (Ciudad Real) estuvo desde 1953 a 1964, siendo director encargado de la finca de El Bonal-Puertollano de 1958 a 1961 y director de la casa de Puertollano de 1961 a 1964. Pasó después a la casa de Madrid-Atocha, donde fue director de la casa de 1964 a 1967 y párroco desde 1966 a 1973. Durante un año, 1964, fue también secretario inspectorial. Pasó después por los colegios de Madrid-La Paloma (1973-1974); Estrecho (1974-1980); y tras unos meses en Roma, Huérfanos de Ferroviarios (1981-1984); residió algún tiempo en Paría y de nuevo fue destinado a Estrecho (1985-1986). Durante cuatro años (1986-1990) estuvo de prefecto-administrador en el colegio de María Auxiliadora de Salamanca, para volver después de nuevo a Madrid-Atocha, donde permaneció hasta que por razones de salud en 2012 tuvo que ser ingresado en las casas de enfermos: Carabanchel, León y finalmente Arévalo, donde murió el 23 de enero de 2020.

En la homilía de su funeral, el vicario inspectorial destacó su corazón de niño, siempre agradecido a cuantos le hacían algún bien; el cariño hacia los suyos y su apostolado sacerdotal, sobre todo en el ejercicio del sacramento de la confesión.

Por deseo expreso su cuerpo fue incinerado y sus cenizas llevadas al cementerio de Nuevo Naharros (Salamanca), que está ubicado en una finca que perteneció a su familia.