Amador Merino Gómez
Sacerdote (1935-2020)
Nacimiento: Villaveza del Agua (Zamora), 8 de diciembre de 1935
Profesión religiosa: Mohernando, 18 de agosto de 1954
Ordenación sacerdotal: Messina (Italia), 19 de marzo de 1964
Defunción: Altamira (Venezuela), 1 de abril de 2020
Amador nació en el pueblo zamorano de Villaveza del Agua, hijo de Salvador Merino y de Piedad Gómez. En dicho pueblo hizo sus primeros estudios elementales pasando después al seminario salesiano de Astudillo (Palencia) y posteriormente al de Arévalo (Ávila). Admitido al noviciado en el año 1953, emite su primera profesión religiosa como salesiano de Don Bosco el 16 de agosto de 1954, en Mohernando (España). Dos meses más tarde, llega a Venezuela (19 de octubre de 1954) y por 66 años, dará a esta tierra de gracia sus mejores esfuerzos, dedicando toda su vida a la salvación de los jóvenes, a través de su testimonio, palabra, escritos y su delicadeza en el trato con los demás.
Comienza su formación filosófica en el seminario Salesiano de Altamira., cursa estudios de Filosofía y se gradúa de Maestro de Escuela Normal. Su tirocinio lo realiza en el colegio “Domingo Savio” de Los Teques y en el colegio “San Luis” de Mérida. El 31 de julio de 1960 recibe los votos perpetuos, en la ciudad de Los Teques (Estado Miranda). Los estudios teológicos los realizará en Messina (Italia) en donde recibe los ministerios del Lectorado, Acolitado, Diaconado y el Presbiterado; éste último el 19 de marzo de 1964.
Ya novel sacerdote, regresa a Venezuela como consejero local del Posnoviciado en Altamira y luego pasa al nuevo posnoviciado en San Antonio de los Altos como consejero. Durante los años 1966-1968 regresa a Altamira como encargado del Boletín Salesiano; además estudia en la Universidad Católica Andrés Bello, obteniendo la Licenciatura en Comunicación Social.
Un buen periodo de sus años juveniles como sacerdote los entregará a los jóvenes aspirantes salesianos en el Seminario Santa María de Los Teques (1968-1973). A partir del 1973 será personal permanente de la comunidad de Altamira desde donde trabajará como encargado del Boletín Salesiano hasta el 1984. Luego será consejero local en la misma comunidad.
En el 1980 la Comisión Central de la CEV lo nombra Director del Departamento de Información y Medios de Comunicación Social del SPEV (Secretariado Permanente del Episcopado Venezolano). En el año 1987 es nombrado “Portavoz del Episcopado Venezolano, ante los medios de Comunicación Social y Encargado de Información y Publicación de la Conferencia Episcopal Venezolana. Desde el año 1993 prestó también su servicio en la Nunciatura Apostólica.
Del 2003 hasta el 2007 la obediencia lo traslada a la casa inspectorial de Boleíta. Desde el 2007 hasta la fecha de su partida al cielo estuvo en su querida comunidad de Altamira, continuando su servicio en la Nunciatura Apostólica y como vicario Parroquial.
Dado que su salud desmejoraba, para prestarle una mejor atención, fue trasladado a la casa “Fraternidad y Vida, Julio Ziegler” donde hizo vida comunitaria con varios de nuestros hermanos enfermos. De allí, parte al Paraíso Salesiano para encontrarse con Don Bosco y María Auxiliadora y gozar de la luz eterna que le confiere el Señor de la Vida.
Un gran hombre, un buen sacerdote y confesor… Amigo siempre cercano. siempre se caracterizó por valorar mucho a los demás.
Escribió los dos volúmenes sobre “Los Salesianos en Venezuela”. Desde el Boletín Salesiano, publicó numerosos artículos, reportajes, entrevistas, etc. Desde el 1980 coordinó con los diversos canales de televisión del país, la transmisión de las ceremonias del Santo Padre en Navidad y Semana Santa. En 1989, al servicio de los Obispos y otras instituciones, sacó mensualmente la “Revista de Prensa” de la Conferencia Episcopal Venezolana.
Dios habrá recompensado su entrega y su trabajo en pro de la congregación y de la Iglesia venezolana