Monclús Salas, Sebastián

Sebastián Monclús Salas

Sacerdote (1898-1979)

Nacimiento: Abiego (Huesca), 2 de agosto de 1898
Profesión religiosa: Sarrià, 5 de noviembre de 1922
Ordenación sacerdotal: Madrid, 5 de mayo de 1932
Defunción: Martí-Codolar, 25 de diciembre de 1979

Nació el 2 de agosto de 1898 en Abiego (Huesca). Sus padres tenían seis hijas cuando nació Sebastián, «el deseado». Era una familia muy cristiana, con tierras de labranza y jornaleros a su servicio. A los 6 años se quedó sin madre y tocó a sus hermanas el suplirla con todo cariño. Asistió a la escuela municipal hasta los 14 años. Cuando, a sus 16 años, expresó su deseo de ser sacerdote, el padre respetó su deseo, se alegraron sus dos hermanas y una tía clarisa que había en el convento del pueblo; lo celebraron también otras dos tías monjas en las Descalzas Reales de Madrid y Sebastián entró en el seminario de Huesca.

Estando en el seminario diocesano, los domingos y fiestas participaba en los recreos y veladas que se hacían en el patio de las escuelas salesianas de la ciudad de Huesca. Y allí descubrió Sebastián lo que él buscaba y anhelaba.

Pasó al aspirantado de El Campello y de allí al noviciado de Carabanchel Alto.

Con motivo de la guerra de Melilla (1921), fue llamado a filas; allí se dedicó a instruir a los soldados y más tarde a trabajos de oficina. Pudo al fin reintegrarse a la vida religiosa y marchar a Sarrià (1922-1924), donde hizo la profesión perpetua y los estudios de filosofía. Realizó el tirocinio práctico en El Campello y Ciutadella; estudió teología en El Campello (1928-1932) y se ordenó de sacerdote en Madrid, el 5 de mayo de 1932.

Durante la Guerra Civil española, junto con don Mariano Aísa, encontró un refugio acogedor en las familias Mercadal, Cristóbal Marqués y Janet de Barcelona. Pasado el tiempo de la guerra, reemprendió su vida salesiana en Ciutadella como maestro y confesor. Más tarde pasó por las casas de Azkoitia y Villena. Regresó a Barcelona como vicario de las parroquias de San Juan Bosco y Sant Vicenç dels Horts, dedicado a la catequesis y a las confesiones. Pasó por fin como confesor a Rocafort (1967-1979), mientras colaboraba en la parroquia de Lourdes.

Trasladado a la residencia Nuestra Señora de la Merced de Martí-Codolar, falleció el día de Navidad, 25 de diciembre de 1979, a los 81 años.

Don Sebastián era prototipo de hombre tratable, bonachón y pacífico por naturaleza; su voz, siempre suave y amable, no alteraba nunca la serenidad de su rostro sonriente. No había engaño en él, ni doblez, siempre igual, sin ambiciones ni vanas pretensiones. Su vida fue una total dedicación a la educación de los muchachos y al apostolado sacerdotal.