José Ignacio Napal Barricarte
Sacerdote (1967-2008)
Nacimiento: Ermua (Vizcaya), 1 de agosto de 1967
Profesión religiosa: Logroño, 13 de julio de 1986
Ordenación sacerdotal: Vitoria-Gasteiz, 4 de mayo de 1996
Defunción: Ermua (Vizcaya), 27 de agosto de 2008
Iñaki es aquel niño de 11 años que en la escuela de su pueblo, en Ermua, entregó al maestro una hoja en la que decía: «Yo quiero ir al cursillo vocacional de Logroño». Y allí fue y se quedó para ser salesiano. Completó su período formativo con los estudios de magisterio y unos años de prácticas en Azkoitia, que le permitieron también hablar con facilidad el euskera. El siguiente año tuvo que dedicarlo a hacer el servicio militar. Se ordenó de sacerdote en Vitoria-Gasteiz y continuó la formación en la universidad salesiana de Roma, donde consiguió la especialidad en pastoral juvenil.
De este período su director, don Fernando Bergamelli, escribió: «Junto a su principal dedicación al estudio él supo conjugar su trabajo pastoral entre los jóvenes y la participación generosa en la vida comunitaria». Iñaki tenía un corazón auténticamente salesiano; sentía dentro de sí una «pasión» viva por los jóvenes, que lo impulsaba a buscar nuevos caminos para acercarlos a la oración, a la meditación y a la escucha de la Palabra de Dios.
En 1999 pasó a la casa de Barakaldo como encargado de la coordinación de pastoral. En estos años fue madurando en su interior su dedicación a crear ámbitos de oración para los jóvenes. Así comenzó su experiencia con la escuela de oración en la casa de Alzuza (Navarra), promovida desde la delegación de pastoral juvenil de la inspectoría.
En el año 2003 el grupo de parroquias de dos unidades pastorales de Barakaldo-Centro propusieron al señor obispo de Bilbao el nombre de Iñaki para ser coordinador de la actividad pastoral con los jóvenes de dichas parroquias. Se entregó de lleno a ello.
Cuando estaba en un momento feliz de su vida y veía luz a su realización sacerdotal, llegó la enfermedad. El diagnóstico de los médicos fue claro: cáncer en el aparato digestivo. Pocos días antes de la primera intervención quirúrgica, pasó una jornada en el santuario de Loyola: un día para leer con calma su vida a la luz de lo que Dios había ido haciendo en él; un día también para rezar y poner su vida en manos de Dios, Padre bueno.
En los últimos días de su estancia en Basurto y cuando pasó a su casa de Ermua, se intensificaron los momentos de oración y de compartir sus sentimientos de lucha y aceptación desde la fe: rezaba con devoción el rosario, recibía los sacramentos de la reconciliación y eucaristía e iba asimilando, con aquella mente tan despierta, que su vida física se iba a terminar, y que iba a dar comienzo otra vida feliz y para siempre junto al Señor resucitado.
El funeral estuvo presidido por el obispo de Bilbao, monseñor Ricardo Blázquez, que había seguido con preocupación la enfermedad de Iñaki y apreciaba la labor que realizaba con los jóvenes. La homilía corrió a cargo del señor inspector de Bilbao, don Félix Urra, que afirmó de Iñaki:
«Era un joven salesiano apasionado por la figura de Jesucristo. Conocía que Dios estuvo junto al Crucificado y sigue junto a tantos crucificados de hoy en día. Esta experiencia de la presencia de Dios Padre muchas veces la había predicado y celebrado desde su fe en la resurrección. La fe fue el motor de su vida y, como buen hijo de Don Bosco, estaba empeñado en transmitirla, sembrando en los corazones mensajes de esperanza».