Nogueiras Ledo, Francisco

Francisco Nogueiras Ledo

Coadjutor (1886-1973)

Nacimiento: Orense,1886
Profesión religiosa: Viedma (Argentina), 24 de septiembre de 1912
Defunción: Patagones (Argentina), 2 de julio de 1973

Don Francisco Nogueiras había nacido en Orense (España) en 1886, el mismo año de Ceferino Namuncurá, como tantas veces él gustó recordarlo y repetirlo. Perdió a su padre a los 3 años y a su madre a los 5. A los 8 años lo adoptó una tía materna y a los 17 conoció a los salesianos de Vigo. Poco después entra en el aspirantado de Carabanchel Alto con la intención de ser sacerdote. Pero debe dejar los estudios y comienza a trabajar como zapatero. En 1908 se embarca como emigrante rumbo a América. En 1909 tiene su primer encuentro con los salesianos de Bahía Blanca. Movido por una delicada conciencia religiosa, a entrar de nuevo entre los salesianos. De Fortín Mercedes pasa al colegio León XIII de Buenos Aires y de allí a Bernal, donde hace su noviciado en 1911. De Bernal pasa al colegio San Francisco de Sales de Viedma, donde hace su primera profesión el 24 de septiembre de 1912. Un conjunto muy variado de actividades hacía de esa primera casa inspectorial de la Patagonia la expresión completa del espíritu de iniciativa y del trabajo desbordante de los primeros salesianos: artesanos y estudiantes, círculo católico de obreros, casa de formación para aspirantes, estudiantes de filosofía y teología, el Hospital San José y la farmacia del coadjutor don Artémides Zatti, todo alrededor del templo parroquial. Al servicio de esa multiforme comunidad, don Pancho, como familiarmente se le concocía, instala su taller de zapatería, actúa en la banda de música dirigida por el coadjutor don Arrío e inicia su actividad en las funciones teatrales. Con esas mismas ocupaciones, es trasladado a Rawson en 1920. Permanece allí hasta 1929. Pasará otros años en Viedma y en Fortín Mercedes. Pero el período más largo (26 años) lo vivirá en el colegio «La Piedad» de Bahía Blanca. En 1962 volvió a Viedma y en el instituto Don Bosco transcurrieron los últimos 12 años de su vida, acompañado por el cariño y la simpatía de todos. Los que pudieron conocerlo conservan de él la imagen de un hombre humilde y sencillo, sin ninguna forma de exigencias o pretensiones, sin lamentaciones ni quejas, respetuoso de los demás, bondadoso y delicado; con un sentido muy vivo de la gratitud, expresada ante los favores más insignificantes y habituales. Murió en Patagones (Argentina) el 2 de julio de 1973, a los 87 años.