Otero Fernández, Antonio

Antonio Otero Fernández

Coadjutor (1906-1973)

Nacimiento: San Miguel de Torneiros (Orense), 6 de septiembre de 1906
Profesión religiosa: San José del Valle, 12 de septiembre de 1926
Defunción: Sevilla, 16 de noviembre de 1973

Antonio (o Nicanor, que era su nombre de pila) nació en San Miguel de Torneiros, una aldea orensana perteneciente al partido judicial de Allariz, en el seno de una familia muy cristiana, que dio varias vocaciones a la Congregación Salesiana.

Realiza la enseñanza primaria en su pueblo natal y con 15 años va a Cádiz, junto a otros chicos de su zona, para, como hijo de María, hacer el aspirantado. Tras cuatro años, ingresa en San José del Valle, donde hace el noviciado, que corona como clérigo el 12 de septiembre de 1926 con la profesión religiosa temporal, y los estudios de filosofía, para salir en 1928 a ejercer sus prácticas educativo-pastorales en las casas de Écija y de Córdoba.

Tras emitir la profesión perpetua, ya como salesiano coadjutor, don Antonio recorre, una tras otra, diversas casas de la inspectoría, siempre con la misma carta de obediencia, maestro y asistente, en sus 40 años de dedicación a la enseñanza primaria: Las Palmas de Gran Canaria, Écija, Alcalá de Guadaíra, Pozoblanco, Algeciras, Fuentes de Andalucía, Morón de la Frontera, Rota, Jerez-Oratorio, Carmona y Triana, para concluir su labor magisterial en la Universidad Laboral de Sevilla.

Era un hombre pacífico y exigía en torno suyo la paz. Por esto cuando en alguna comunidad encuentra problemas para vivir en paz, calla pacientemente y pide que le trasladen a otra casa.

Era ejemplar en sus prácticas de piedad, se sentía feliz en su unión a los hermanos y disfrutaba cuando los más jóvenes le hacían objeto de alguna broma cariñosa. Escrupuloso en su voto de pobreza, vive casi con lo puesto. La delicadeza en sus trabajos, la constancia en su labor de cada día y su entrega formativa al alumnado, hacían de Antonio un educador ejemplar.

Sigue trabajando incansablemente hasta tres días antes de su muerte, cuando complicaciones en su salud aconsejan internarlo en el servicio médico de la universidad laboral. A los dos días, 16 de noviembre de 1973, trasladado a la ciudad sanitaria Virgen del Rocío, fallecía al caer esa misma tarde, víctima de las enfermedades que no le habían dado respiro, a los 67 años de edad.