Félix Paco Escartín
Sacerdote (1867-1936)
Nacimiento: Adahuesca (Huesca), 21 de febrero de 1867
Profesión religiosa: Sarrià, 1 de febrero de 1894
Ordenación sacerdotal: Sevilla, 23 de diciembre de 1899
Defunción: Málaga, 31 de agosto de 1936
Beatificación: Roma, por el papa Benedicto XVI, el 28 de octubre de 2007
Nació el 21 de febrero de 1867 en Adahuesca (Huesca). Como curiosidad, en su partida de bautismo, recibido el mismo día de su nacimiento, hay dibujado un bonete con la inscripción: «Salesiano».
A los 25 años, cumplido el servicio militar, ingresa en la casa salesiana de Sarrià, donde emite los votos perpetuos el 1 de febrero de 1894. Siempre en Sarrià, simultanea el estudio de filosofía con las prácticas pedagógicas. Pasa en 1895 a Utrera para estudiar teología y el 23 de diciembre de 1899 recibe la ordenación sacerdotal.
En sus 36 años de ministerio sacerdotal, pasó por muchas casas, desempeñando los cargos de administrador, catequista, jefe de estudios y, sobre todo, confesor: Écija, Utrera, colegio de Santa Teresa en Ronda, Montilla por dos veces, Sevilla por tres veces, Valencia, Rocafort, Barakaldo, colegio de San Benito de Calatrava (Sevilla) y tres breves estancias en Málaga.
Cuando estalla la Guerra Civil, don Félix no lleva ni un curso completo en la casa de Málaga. El día 22 de julio fracasa la sublevación en Málaga y comienza la represión. Hasta el día 21, con más o menos sobresaltos, la comunidad salesiana de Málaga seguía su horario y atendía a 40 huérfanos que no habían sido retirados por sus familiares. El colegio fue asaltado y saqueado y los salesianos fueron llevados como prisioneros a un cuartel. El gobernador, a pesar de reconocer que no eran culpables, los envió a la prisión provincial para poder así garantizar su seguridad. El día 30 julio la ciudad fue bombardeada por la aviación franquista y, por la madrugada, una muchedumbre de gente invade la cárcel y comienzan las «sacas». A las tres de la madrugada del día 31, se llevan a don Félix para fusilarlo. El martirio se consumó en el llamado Camino de la Pellejera. Es el 31 de agosto de 1936. Sus restos fueron enterrados en una fosa común del cementerio de san Rafael, y más tarde, trasladados a la catedral.
Don Félix, aragonés bien templado, era fuerte como un roble, religioso ejemplar, alegre, trabajador, piadoso y dedicado por entero a los niños pobres. Fue un sacerdote que con su humildad, bondad y afabilidad supo ganarse el aprecio de todos. Se dedicó por muchos años al apostolado del confesionario y fue un gran propagandista de las devociones salesianas.