Reyes Pardo, Vicente

Vicente Reyes Pardo

Sacerdote (1890-1936)

Nacimiento: Sevilla, 20 de abril de 1890
Profesión religiosa: San José del Valle, 7 de diciembre de 1911
Ordenación sacerdotal: Jaén, 18 de septiembre de 1920
Defunción: Ronda, 31 de agosto de 1936

Nació el 20 de abril de 1890 en Sevilla.

Tras estudiar la enseñanza primaria en los salesianos de San Benito de Calatrava (Sevilla), ingresó en 1905 en el seminario metropolitano, donde cursó dos años.

Se trasladó después al aspirantado de Écija y en junio de 1910 comenzó el noviciado en San José del Valle, coronado con la profesión religiosa el 7 de diciembre de 1911, y donde a continuación estudió filosofía.

Hizo el trienio de prácticas pedagógicas entre Málaga y Cádiz, simultaneando la docencia con los estudios teológicos. El 18 de septiembre de 1920 fue ordenado sacerdote en Jaén.

Córdoba fue durante una década (1921-1931) su campo de apostolado sacerdotal, como encargado del externado y de los antiguos alumnos. Fue después nombrado director de Carmona para el trienio 1931-1934, y a continuación pasó como vicario y administrador a Málaga, donde le sorprendió el inicio de la Guerra Civil.

Comenzada la contienda el 18 de julio y fracasada la sublevación en Málaga, empezó en la ciudad la represión.

La comunidad de Málaga estaba formada en esos momentos por salesianos: 7 sacerdotes, un estudiante de teología, cinco coadjutores y dos jóvenes salesianos que hacía allí su tirocionio práctico. Hasta el 21 de julio la comunidad pudo seguir su actividad normal y atender a los 40 niños que aún no habían de vacaciones con sus familias. El día 21 el colegio fue asaltado y todos los habitantes fueron conducidos a un cuartel cercano. Los niños fueron pronto puestos en libertad, pero los salesianos, a pesar de ser reconocidos como no culpables, fueron llevados a prisión y 9 de ellos fueron asesinados en diversas fechas. Don Vicente permaneció en la cárcel durante varios días y tuvo la valentía de fijar una estampa de María Auxiliadora en el muro. El día 31 de agosto a las tres de la mañana don Vicente fue sacado para ser fusilado, junto con don Félix Paco y don Tomás Alonso. Uno le preguntó a don Vicente: «Tú ¿quién eres?». Y él, con serenidad y fortaleza, le responde: «Soy salesiano». Y se le unió a la fila de los seleccionados. Los tres fueron fusilados en los muros del cementerio de San Rafael en el Camino de la Pellejera. Sus restos fueron sepultados en una fosa común del cementerio de san Rafael, y más tarde trasladados, junto otros muchos, a la catedral.

Don Vicente era un hombre agradable, de corpulenta figura y arrolladora simpatía. Se caracterizaba por el fuerte impulso que daba a las obras educativas. Consiguió, incluso en tiempos tan revueltos, la construcción de un nuevo pabellón escolar. Siempre ameno en su trato, jovial y recurrente en sus conversaciones, era un trabajador incansable.

El nombre de don Vicente aparece en el Summarium super martyrium de 1956 celebrado en Sevilla, pero cuando ya estaba muy avanzado el proceso de betatificación y canonización, un aviso de la Congregación para las Causas de los Santos, ordenó retirar su nombre de la lista, sin que nunca se haya podido saber el motivo, aunque se sospecha que haya sido por falta de algún requisito esencial de los muchos que exige el riguroso proceso de canonización y beatificación. Fue un mártir como los demás, aunque no podamos venerarlo en los altares.