Recasens Ribas, José

José Recasens Ribas

Coadjutor (1870-1946)

Nacimiento: Barcelona, 26 de octubre de 1870
Profesión religiosa: Sarrià, 8 de diciembre de 1891
Defunción: Madrid, 9 de abril de 1946

Nació en Barcelona el 26 de octubre del año 1870. Se quedó huérfano de padre al año de nacer y a los 14 años entró como interno en las escuelas de Sarrià.

Dos años después, llegaba Don Bosco a Barcelona y tuvo la dicha de conocerle, encontrarse con él y ser ganado para la Congregación. Tuvo la suerte de ser designado camarero de tan honorable huésped. Una de las primeras mañanas le fue a llevar el desayuno a la habitación. Llevaba las viandas en una bandeja. Iba nervioso y no sin emoción. Llegó a la puerta y llamó con cuidado. Una voz le respondió desde dentro: Avanti. Entró y se encontró de frente a Don Bosco. Le recibió sonriente y amable. Le hizo las naturales preguntas: ¿Cómo te llamas…? ¿De dónde eres…? ¿Qué oficio tienes…? Comprobó que era huérfano de padre. Le puso la mano sobre la cabeza y le dijo, fijando en el muchacho una mirada penetrante: «Seremos buenos amigos».

Profesó en Sarrià el 8 de diciembre del año 1891. Allí quedó al frente del taller de carpintería hasta 1918, año en que es destinado a Atocha con la misma función, trabajo y labor educativa que marcarían toda su vida.

Tan solo unas semanas antes de comenzar la Guerra Civil, como previendo los acontecimientos, se trasladó a Barcelona con sus familiares. Estos, poco después del comienzo de la contienda, lograron pasarlo a Francia. Terminada la guerra, volvió a España y a su Atocha.

No era un hombre de muchas palabras ni de cualidades vistosas. Se ganó a sus alumnos por su virtud, por su seriedad en el trabajo, por la amabilidad de su trato y por el gran interés que ponía en que los alumnos fueran responsables y cumplidores en todos los sentidos: el humano, el profesional y el religioso.

Con los salesianos era de una delicadeza exquisita. Su piedad era sencilla y profunda. Gozaba en las funciones religiosas bien hechas.

Aprovechando la inauguración de un nuevo pabellón en el colegio de Atocha, el 9 de junio de 1945, le fue impuesta la Medalla del Trabajo en su reconocimiento a su larga y ejemplar trayectoria como maestro de taller de carpintería. Al homenajeado se le llamó «caballero, monje del trabajo, que venía luchando humilde y calladamente por la conquista de la juventud obrera española».

Falleció en Madrid, el 9 de abril de 1946, a los 75 años de edad.