Evaristo Rodríguez Ferreiro
Sacerdote (1934-2015)
Nacimiento: Ludro (Orense), 19 de marzo de 1934
Profesión religiosa: San José del Valle, 16 de agosto de 1950
Ordenación sacerdotal: Córdoba, 24 de junio de 1960
Defunción: Sevilla-Don Ricaldone, 22 de marzo de 2015
Nace en la aldea orensana de Ludro el 19 de marzo de 1934, en el seno de una familia numerosa de seis hermanos.
En 1945, de la mano del salesiano don Antonio Rodríguez Rumbao, Evaristo se embarca para Andalucía. Inicia el aspirantado en Antequera y lo termina en Montilla. En 1949 ingresa en el noviciado de San José del Valle y emite sus primeros votos el 16 de agosto de 1950. Realizó los estudios de filosofía e inició los de magisterio en Utrera.
Para realizar su tirocinio práctico fue enviado a la casa de La Orotava. Fueron cuatro años de entrega, felicidad e implicación en esta obra que sería el amor de sus amores. Terminó sus estudios de magisterio y emitió sus votos perpetuos.
En 1956 se incorpora al teologado de Posadas y es ordenado sacerdote el 24 de junio de 1960.
Como joven sacerdote, comienza su trayectoria pastoral, que pasará por estas casas: Córdoba, Antequera primero dos años como administrador y después uno como director, un año en la Universidad Pontificia Salesiana de Roma, Montilla como director de los aspirantes, Madrid para realizar su licencia en Teología Pastoral, Priego y su largo período de 23 años en La Orotava (1974-1997). Después de los cinco años como ecónomo inspectorial (1997-2002), es nombrado ecónomo en La Cuesta, director de Ronda, encargado de enfermos en Córdoba, vuelve a La Orotava (2005-2007) como apoyo a la pastoral, vicario en Pozoblanco y finaliza su hoja de servicios en La Orotava (2008-2013).
Tuvo momentos delicados de salud a lo largo de su vida pero los fue superando. En 2013 sufrió un ictus en La Orotava, que motivó su traslado a la casa de enfermos y ancianos de Sevilla-Pedro Ricaldone en noviembre de 2013. Su vida ordenada, su espíritu de superación y su atención exquisita a todos parecía augurar una larga vida, pero sufrió varias caídas. La sufrida el 21 de marzo con el diagnóstico de hemorragia cerebral le llevaría al fallecimiento la tarde del 22 de marzo de 2015 en Sevilla. Sus restos, incinerados, reposan en el panteón familiar en su pueblo.
Fue un salesiano amable, exquisito, coherente, que supo escuchar y predicar con el ejemplo. Cercano y de buen humor, sabía conformar grupos de trabajo creando un buen ambiente de confianza a su alrededor. Trabajó para la Familia Salesiana, especialmente con los grupos de Hogares Don Bosco y con los antiguos alumnos. Buscado como consejero, acompañante espiritual y acertado confesor, fue un trabajador inagotable, siempre disponible. Modelo de buen salesiano. Sus 35 años de presencia y servicio en La Orotava, lo convirtieron en un gallego-canario de corazón.