José Sabater García
Sacerdote (1942-2015)
Nacimiento: Cabezo de Torres (Murcia), 1 de marzo de 1942
Profesión religiosa: Godelleta, 16 de agosto de 1963
Ordenación sacerdotal: Cabezo de Torres (Murcia), 27 de mayo de 1973
Defunción: Valencia-San Antonio, 2 de abril de 2015
Nació en Cabezo de Torres (Murcia) el 1 de marzo de 1942, el séptimo de 10 hermanos de una familia cristiana y muy unida. En 1954 llegaron los salesianos a Cabezo de Torres para abrir el colegio que José frecuentó por las tardes en las actividades del oratorio festivo. Con 16 años, partió a El Campello para hacer el aspirantado (1958-1962), donde ya destacaba entre sus compañeros por su madurez y rectitud de juicio.
Hizo el noviciado en Godelleta y también la primera profesión el 16 de agosto de 1963. Allí mismo realizó los estudios de filosofía, el trienio lo hizo en Alicante (1966-1969) y la teología en Martí-Codolar. Recibió la ordenación sacerdotal en Cabezo de Torres, el 27 de mayo de 1973. Posteriormente (1980-1982) completaría sus estudios en la UPS de Roma, licenciándose en Filosofía.
Su labor pastoral la desarrolló en Valencia-San Juan Bosco (1973-1980), donde fue sucesivamente vicario, ecónomo y director. Después de su paso por la UPS, ocupó el cargo de director en Alicante-María Auxiliadora (1982-1983), Valencia-San José (1983-1989) conciliándolo con el de vicario inspectorial, y en Alicante-Don Bosco (1989-1995). Tras unos años en Burriana (1995-1999), vuelve a la dirección en Elche-San José (1999-2000), donde se le detectó la presencia de un tumor con el que convivirá durante 15 años. Vuelve a Burriana (2002-2008), pero la necesidad de estar cerca de los médicos le lleva a la comunidad de Valencia-San José y a ocupar durante dos años el cargo de director de la casa inspectorial (2008-2010). Tuvo que ser liberado de cargos y desde 2014 hasta el día de su fallecimiento, fue miembro de la comunidad de Valencia-San Antonio Abad.
Pepe (como siempre se le llamó), destacó ya desde el aspirantado por su madurez y responsabilidad. Su sentido común y su capacidad de reflexión fueron en aumento con los años y ganaron en hondura a raíz de su larga enfermedad. Unía a ello un estilo de gran servicialidad, disponible en cuanto se le llamaba. «Siempre acogedor y atento, te recibía con una sonrisa —comenta un hermano de su última comunidad—. Ha construido comunidad con su presencia y fidelidad. Era profundamente humano y comprensivo. Sabía escuchar y se hacía escuchar porque sus palabras estaban llenas de la sabiduría».
A raíz del tumor que se le declaró en 2000, cambió el ritmo de su vida y los últimos años se centró en el servicio a los niños de la Casa Don Bosco de acogida de Valencia. Esos 15 años le ayudaron a madurar y a fortalecer su fe y su seguimiento del Señor. Solía decir en ocasiones: «¡Hasta que el Señor quiera, estoy en sus manos!». Así fue hasta el final.
Pepe, que era reflexivo por naturaleza, encontró en su enfermedad la ocasión para remansar su alma en diálogo sincero y profundo con Dios y nos dejó unos escritos donde queda de manifiesto la verdadera talla —casi mística— de su personalidad creyente. Como expresión de sus reflexiones y de sus íntimos deseos repetía con frecuencia el versículo 15 del Salmo 17: «Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor».
En la mañana del Jueves Santo, 2 de abril de 2015, fue encontrado sin vida en la cama, con los ojos cerrados y sin ninguna mueca de dolor. Se había dormido en el Señor, para saciarse de lo que siempre, y especialmente en los últimos años, anhelaba su corazón: contemplar el rostro del Dios misericordioso en el que siempre creyó. Descansaba definitivamente en Él después de un largo y fecundo peregrinar, a los 73 años. Sus restos fueron llevados al panteón familiar de Cabezo de Torres (Murcia).