Romero Montaño, Juan José

Juan José Romero Montaño

Sacerdote (1881-1952)

Nacimiento: Marinaleda (Sevilla), 20 de noviembre de 1881
Profesión religiosa: Utrera, 24 de septiembre de 1904
Ordenación sacerdotal: Córdoba, 20 de diciembre de 1913
Defunción: Cádiz, 10 de mayo de 1952

Nació el 20 de noviembre de 1881 en Marinaleda (Sevilla). Transcurrió su niñez y su adolescencia en los trabajos del campo, pues sus padres eran modestos agricultores del pueblo.

En octubre de 1898 entraba en calidad de sirviente por vez primera en la casa de Utrera. En seguida se distinguió por su ingenio y precoz inteligencia. Manifestó pronto su deseo de formar parte de la Congregación Salesiana. Una vez estudiados los cursos de humanidades, don Pedro Ricaldone, director de Sevilla, lo viste de sotana en 1901 y lo envía a la casa de Carmona para hacer el aspirantado como maestro y asistente. De vuelta a Sevilla, hace el noviciado (1903-1904), que culmina el 24 de septiembre de 1904 emitiendo sus primeros votos.

Comienza su vida práctica en el colegio de Santa Teresa de Ronda, Montilla y Cádiz. Ya en Córdoba (1908-1918), emite sus votos perpetuos en septiembre de 1910 y, compaginando la enseñanza con sus estudios teológicos, es ordenado sacerdote el 20 de diciembre de 1913.

Desarrollará su ministerio sacerdotal en las casas de Utrera (1918-1922), Córdoba (1922-1925 y 1927-1929) y en el colegio Sagrado Corazón de Ronda (1925-1927), como confesor. Sus inquietudes misioneras lo llevan a Brasil, pero tiene que regresar por problemas con el clima. Durante la República y la Guerra Civil desempeña el cargo de administrador de Cádiz (1929-1937).

De 1937 a 1940 es destinado a Algeciras como párroco de San Isidro, una iglesita de la periferia, con muchos problemas, pero de la que Juan supo sacar partido pastoral y ganarse a la feligresía. En Rota (1940-1941) atiende a las Hijas de María Auxiliadora como capellán y en Montilla (1941-1943) trabaja como confesor de los aspirantes.

Luego pasó a la casa de Cádiz (1944-1952), donde una nefritis crónica, complicada con una debilidad cardiaca, fue minando su salud. La larga enfermedad lo convirtió en sombra de lo que era. Con gran miedo a la muerte, rogaba que no le dejaran solo ni un momento. Asistido por los hermanos y dos enfermeros, falleció el mediodía del 10 de mayo de 1952 en Cádiz, a los 70 años de edad.

Era un salesiano de carácter alegre y simpático, de amena y sugestiva conversación, con gracia y simpatía andaluzas. Con franqueza y naturalidad frecuentaba la casa de los pudientes para atender las necesidades de sus niños y su feligresía pobre. Buscaba trabajo, intercedía incluso por la liberación de los represaliados o encarcelados tras la guerra. Ejerció un intenso apostolado mediante la palabra y la pluma. Escribió la Biografía de Don Bosco, con ocasión de su beatificación, y la Biografía del maestro Dalmau. Al final de su vida, no pudiendo escribir, debido a los achaques de su salud, se dedicó en cuerpo y alma al ministerio de la reconciliación, repartiendo la misericordia de Dios a manos llenas.