Francisco Rosès i Via
Sacerdote (1922-2016)
Nacimiento: Vilafranca del Penedès (Barcelona), 26 de octubre de 1922
Profesión religiosa: Sant Vicenç dels Horts, 7 de noviembre de 1942
Ordenación sacerdotal: Barcelona-Tibidabo, 24 de junio de 1951
Defunción: Barcelona, 25 de septiembre de 2016
Nació en Vilafranca del Penedès (Barcelona) el 26 de octubre de 1922. Sus padres, Antonio y Carmen, murieron muy pronto. Ingresó como interno en el colegio de Sarrià en 1935. Pasó después al aspirantado de Sant Vicenç dels Horts donde hizo también el noviciado y la primera profesión religiosa el 7 de noviembre de 1942. Estudió los dos años de filosofía en Gerona y realizó el trienio en el colegio de San Antonio Abad de Valencia. Inició los estudios de teología en Carabanchel Alto y los acabó en Martí-Codolar. Fue ordenado sacerdote en el Tibidabo el 24 de junio de 1951.
Gracias a su capacidad intelectual, rigor académico y prodigiosa memoria, dedicó toda su vida al estudio, la docencia y la formación de salesianos candidatos al presbiterado. Inmediatamente después de los estudios de teología, ejerció de profesor y formador en Martí-Codolar durante siete años (1951-1958).
Marchó después a Roma dos años para hacer la licenciatura en Teología y Derecho Canónico y volvió a Martí-Codolar donde enseñó dichas materias de 1960 a 1979, magisterio que continuará ejerciendo hasta 1994 formando parte de la comunidad de Horta. A partir de 1994 pasó a ser profesor emérito del centro teológico.
El padre Francisco Rosès fue un profesor meticuloso y muy didáctico. Exponía con claridad las diferentes posturas en torno a un tema moral, preocupándose por presentar con fidelidad los pros y contras.
En 1979 se integró en la comunidad del colegio de Horta, sin dejar por ello de dar clase en el centro teológico de Martí-Codolar.
La última etapa de su vida transcurrió en la comunidad del Sagrado Corazón de Martí-Codolar y en la residencia Virgen de la Merced, muy limitado en su estado de salud, especialmente en los sentidos de la vista y del oído. Con serenidad y sin querer molestar a nadie, terminó su larga y fecunda vida en la madrugada del domingo día 25 de septiembre de 2016, a punto de cumplir 94 años de edad.
El padre Rosès fue un estudiante brillante durante toda su carrera y la inquietud por su formación permanente la mantuvo fresca hasta el final, superando la barrera que le imponía su escasa visión.
Persona de mucho carácter, era también atento, fraterno y emotivo, y procuró siempre manifestarse ante sus alumnos como una persona afable y acogedora. Mantuvo hasta el final con su familia unos lazos muy afectuosos.
Fue un religioso de fe profunda y hombre de oración, cualidades integradas en su espíritu de trabajo, de servicio y celo pastoral.