Agustín Ruiz Pérez
Sacerdote (1931-2019)
Nacimiento: Grijalba (Burgos), 5 de mayo de 1931
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1950
Ordenación sacerdotal: Carabanchel Alto, 24 de junio de 1959
Defunción: Burgos, 19 de octubre de 2019
Agustín Ruiz nació en el pueblo de Grijalba de la provincia de Burgos. Entró en contacto con los salesianos en el colegio de Santander, donde se había habilitado un bonito chalet para albergar a los aspirantes de primer curso. El segundo año de aspirantado lo hizo en Astudillo, y los dos restantes en el recién inaugurado de Arévalo (Ávila). En agosto de 1949 marchó a Mohernando, donde hizo el noviciado y donde profesó el 16 de agosto de 1950. Los estudios de filosofía los cursó en el colegio de San Fernando de Madrid. Al terminarlos fue destinado a hacer el trienio práctico a la Universidad Laboral de Zamora, pasando a continuación a estudiar la teología a Carabanchel Alto. Allí fue ordenado sacerdote el 24 de junio de 1959.
Siempre tuvo una frágil salud, pero esto no le impidió trabajar normal e intensamente. El primer año de sacerdote lo pasó en el Colegio de María Auxiliadora de Santander. Seguidamente ocupó el cargo de catequista en el colegio de Calvo Sotelo de La Coruña. Durante 5 años fue encargado de la iglesia de María Auxiliadora de Vigo y con el mismo cargo pasó al colegio San Juan Bosco de La Coruña. Los años siguientes ejerció su ministerio sacerdotal en los colegios de La Robla (León) 1970-1972 y 1991-1994; de La Coruña 1972-1977, Vigo 1977-1979, y 1986-1991; Cambados 1979-1986 y León 1994-1996. Finalmente recabó en el colegio Calvo Sotelo de La Coruña 1996-2017.
Al cerrarse esta presencia en 2017, ya enfermo pidió ir a Brugos, donde residía una hermana. Su ya precaria salud se fue progresivamente deteriorando hasta que en octubre de 2019 sufrió un ictus que en pocos días lo llevó a la muerte, acaecida en Burgos el 19 de octubre de 2019. Tenía 88 años de edad.
Agustín fue siempre una persona muy amable, educada, sencilla y de buen trato con todos. Pertenecía al grupo de sangre AB-, muy raro en España y por eso se le llamaba amigablemente “Agustín de la preciosísima sangre”. La verdad es que no tenía mucha, pues estuvo siempre delicado de salud. Piadoso y muy devoto de la Virgen. Era de esos salesianos que donde quiera que van son bien acogidos, trabajan eficazmente y no hacen ruido. Fue hombre de paz y sembró la paz.