Ruiz Rodríguez, Mariano

Mariano Ruiz Rodríguez

Coadjutor (1932-2021)

Nacimiento: Madrid, 30 de octubre de 1932
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1951
Defunción: Madrid, 2 de marzo de 2021

Mariano había nacido en Madrid el 30 de octubre de 1932. Se sentía madrileño, pero también de Jadraque (Guadalajara), donde su familia se trasladó cuando Mariano era niño. Allí su padre, Sotero, firmó el consentimiento para que Mariano fuera al aspirantado Salesiano de Carabanchel Alto (Madrid) en septiembre de 1946.

En Mohernando hace la primera profesión el 16 de agosto de 1951. Su trayectoria personal es sencilla. Sus años de tirocinio los desarrolla en Béjar y San Fernando. Después de la profesión perpetua en 1957 lo encontramos como maestro y asistente en Burceña y Baracaldo (1957-1961). Puertollano, Béjar y Madrid-Paseo de Extremadura también gozan de su entrega como maestro los años siguientes: 1961-1976. Después de un año por la Casa Inspectorial, el año 1977 es destinado a Guadalajara, donde ha desarrollado el resto de su vida salesiana (1977-2020) hasta que se traslada a la casa de salud de Carabanchel, donde es acogido y atendido en los últimos meses de debilidad física.

Mariano ha sido un hermano coadjutor entregado a la sencilla tarea de educador durante largos años a infinidad de niños y adolescentes en el aula, en el patio, en el “baratillo”; también muchos educadores han recibido el testimonio de su ser salesiano. Durante años, sus libros de caligrafía han ayudado a muchos niños a la buena caligrafía y al orden. La Secretaría que se le encomendó en Guadalajara se caracterizaba por el riguroso orden. Como buen maestro, también se cuidó de cultivar el gusto por la pintura para ambientación de la comunidad y las maquetas, a las que se dedicó en sus años de ancianidad.

De Mariano quedará siempre el recuerdo de salesiano coadjutor sencillo, agudo en sus observaciones, cumplidor y observante de la vida de oración. En su ancianidad se podía bromear con él sobre los diversos temas, aunque no se pensara como él; siempre trataba de poner realismo desde su experiencia de años. Lúcido hasta en los últimos momentos, con los años fue debilitándose físicamente, con problemas en las piernas y otros achaques, a partir de una insuficiencia renal manifestada desde años atrás.

Don Bosco se sentirá orgulloso de un hijo así, coadjutor salesiano identificado con la misión educadora durante toda su vida, confiando en el Señor y en María Auxiliadora como rasgos de su espiritualidad.