Agustín Septién García
Coadjutor (1909-1991)
Nacimiento: Santo Domingo de Silos (Burgos), 14 de febrero de 1909
Profesión religiosa: Carabanchel Alto, 22 de agosto de 1929
Defunción: Martí-Codolar, 29 de agosto de 1991
Don Agus, como así se le conocía, nació en Santo Domingo de Silos (Burgos). Era el mayor de trece hermanos, de los que tres serían salesianos. Estudió interno en el colegio salesiano de Madrid-Atocha (1919-1925). «Impresionado por la bendición de María Auxiliadora que me impartió el entonces inspector don Binelli y por la ejemplaridad de los coadjutores, me decidí a ser como ellos». Desde entonces destacó en él el entusiasmo por su vocación de salesiano coadjutor, esa gran intuición de Don Bosco por cuya figura sentía orgullo, ilusión y admiración.
Desde Atocha, fue a La Coruña, hasta que en 1929 profesó, en Carabanchel Alto, como coadjutor salesiano. Santander, Pamplona y los colegios de Madrid-Paseo de Extremadura y Estrecho son los primeros campos de su misión salesiana. En el año 1951 llegó a Barakaldo, donde trabajó de manera especial con los más pequeños. Con ellos compartía su vida, sus entretenimientos, sus juegos.
Lo mismo daba clase, que ayudaba a los más atrasados, que decía una palabra de ánimo o se valía de algún caramelo o el postre que se reservaba como premio para los más aplicados.
Siempre se le recordará al pie del cañón, porque, según decía, un salesiano nunca se jubila y menos mientras haya niños a los que atender y educar. En 1985 fue elegido «Formidable» de la margen izquierda, en un concurso por votación organizado por el periódico Correo Español-El Pueblo Vasco, para el personaje más popular de Barakaldo y de los pueblos de la margen izquierda del Nervión. Bien se puede considerar este acontecimiento como el refrendo de Barakaldo hacia este gran salesiano, por su labor docente y educativa y su gran popularidad.
Un gran hito en su vida fueron los antiguos alumnos. Quería de ellos, como Don Bosco, que en la vida fueran honrados ciudadanos y buenos cristianos.
Su salud se fue deteriorando a consecuencia de una arterioesclerosis. Apenas podía ya bajar al patio, su lugar habitual de encuentro con pequeños y grandes. Se le trasladó a Barcelona, a la residencia salesiana de Martí-Codolar, para que pudiera tener todas las atenciones médicas y cuidados que necesitaba, y allí falleció el 29 de agosto de 1991, a los 82 años.
Cuando falleció, fue trasladado a Barakaldo, donde se celebró el funeral de cuerpo presente.
«Tendréis que hacer mi funeral en el patio. La gente no va a caber en la iglesia», había predicho don Agus en vida. Así fue. La iglesia de María Auxiliadora no fue capaz de acoger a tanta gente como acudió. Muchos tuvieron que seguir la ceremonia desde el patio.
Se le recordará en todas las casas salesianas por donde pasó como el salesiano que amó a la Congregación, el hombre de oración, enamorado de María Auxiliadora y de Don Bosco, amable y querido por sus hermanos salesianos, por sus alumnos, antiguos alumnos y por todos los amigos y las familias que le conocieron. En el aula de salesianidad de la inspectoría de Bilbao, reza así una dedicatoria de la asociación de padres de alumnos escrita en mayo de 1984: «Al salesiano seguidor de Don Bosco y alegría de nuestro patio: don Agus».