Francisco Silvestre Sanz
Sacerdote (1930-1997)
Nacimiento: Xàtiva (Valencia), 20 de octubre de 1930
Profesión religiosa: Sant Vicenç dels Horts, 16 de agosto de 1948
Ordenación sacerdotal: Martí-Codolar, 22 de junio de 1958
Defunción: Alcoy, 11 de junio de 1997
La experiencia salesiana de Paco comenzó desde niño cuando frecuentaba el colegio salesiano de Alcoy (Alicante). Su carácter optimista y alegre sintonizó plenamente con el ambiente oratoriano que en él se respiraba, y pronto quedó seducido por el entusiasmo y la alegría de aquellos salesianos.
A los 12 años entró en el aspirantado de El Campello, pasó luego a Sant Vicenç dels Horts (1942-1947), donde hizo el noviciado y su primera profesión religiosa el 16 de agosto de 1948. Cursó la filosofía en Gerona (1948-1950) y al terminar fue destinado a la casa de Burriana (1950-1954) para el trienio práctico. Hizo la profesión perpetua en Barcelona, donde también estudió teología y recibió la ordenación presbiteral el 22 de junio de 1958.
Su primer año de sacerdocio lo pasó en Turín-La Crocetta, donde se licenció en Teología. A su vuelta, fue catequista en Burriana y director-encargado de la nueva casa de Cuenca. Elche fue, sin embargo, el campo privilegiado de su acción salesiana, que se extendió incluso al ambiente del equipo local de fútbol, el Elche CF de primera división nacional, del cual fue capellán y fervoroso seguidor.
Estuvo tres años en Cabezo de Torres y luego en el colegio de San Vicente de Alcoy. En 1975 fue nombrado director de Cabezo de Torres y en 1981 volvió a Burriana como encargado (y luego director) de la comunidad de orientación vocacional. Finalmente, a sus 55 años y con un corazón un tanto debilitado, marchó a la comunidad de Sikasso (Malí), donde pasó los últimos doce años de su vida (1985- 1997) entre los más pobres y necesitados.
La personalidad de Paco era única, original e irrepetible, muy llena de valores. Destacaban en él ante todo su optimismo: amaba la vida y la disfrutaba como un regalo de Dios. Siempre feliz y comunicativo. Amaba con entusiasmo su tierra de Alcoy y a su familia. Tenía una gran capacidad de relación y un corazón agradecido. Era también alegre, generoso y muy servicial, persona de corazón sensible a las necesidades ajenas.
Su ida a Malí fue un ejemplo para todos. Sabía bien lo que le esperaba: calor, comidas distintas, olores (¡cuánto sufrió con ellos!), nuevas lenguas…
Pero todo lo sufrió por hacer el bien a la gente, por ser uno de ellos, sin pedir nada a cambio. Cabe destacar su trabajo en la cárcel de Sikasso, donde se hizo padre y amigo de los presos. Su corazón levantino y alcoyano se hizo africano con todas las consecuencias, sin perder brillo ni calidad.
En 1997 estaba en España visitando a su familia de Alcoy. El 7 de junio participó en la concentración inspectorial de las Asociaciones de María Auxiliadora y, por la tarde, presidió en Alcoy la boda de una sobrina. Pero, al no encontrarse bien, tuvo que retirarse de la fiesta. Ingresado en el hospital al día siguiente, mientras buscaban cuál era el origen del mal, falleció inesperadamente, el 11 de junio de 1997, a los 66 años de edad.
El dolor por su repentina muerte fue grande entre sus familiares, salesianos y amigos de Elche, Alcoy, Burriana, Cabezo de Torres… y sobre todo entre las buenas gentes de Sikasso, especialmente entre los presos que lo querían como a un padre. Su multitudinario funeral en el santuario de María Auxiliadora de Alcoy estuvo presidido por el obispo auxiliar de Valencia, don Rafael Sanus, antiguo alumno del colegio y amigo personal de Paco.