Francisco Villanueva Bernal
Sacerdote (1910-1967)
Nacimiento: El Puerto de Santa María (Cádiz), 9 de marzo de 1910
Profesión religiosa: San José del Valle, 12 de septiembre de 1926
Ordenación sacerdotal: Sevilla, 30 de mayo de 1942
Defunción: Mérida, 10 de octubre de 1967
Francisco nace en la villa gaditana de El Puerto de Santa María. Después de realizar el aspirantado en Cádiz, el 1 de marzo de 1925 pasa a San José del Valle, donde hace el noviciado, coronado con la profesión temporal el 12 de septiembre de 1926, y los cursos de filosofía. El trienio práctico se convierte en sexenio (1928-1934) entre las casas de Morón, Las Palmas de Gran Canaria y, desde finales de 1932 hasta 1935, en la de Bernal, inspectoría La Plata (Argentina).
A su regreso a España inicia en Carabanchel Alto los estudios de teología, que, a causa de la Guerra Civil española, debe proseguir en San José del Valle (1936-1939), para finalizarlos, simultaneados con la docencia, en los colegios de Alcalá de Guadaíra y Utrera, siendo ordenado sacerdote en Sevilla el 30 de mayo de 1942.
Siempre como maestro y asistente, trabaja en las casas de Málaga, Córdoba, Ronda-Sagrado Corazón y Sevilla, primero en el colegio mayor universitario San Juan Bosco y después en la casa de la Santísima Trinidad. Destinado a la SEI de Madrid (1954-1960), colabora en el Boletín Salesiano y Juventud Misionera.
Apóstol de los medios de comunicación social, pronto demostró sus cualidades de escritor y de orador, sagrado y profano, amante de las letras y ávido del estudio, entregándose al apostolado de la pluma. Publica Estampas de martirio, semblanzas biográficas de los salesianos y cooperadores de la inspectoría bética caídos en la guerra civil, Vida de Mamá Margarita, Nuevo Testamento, y traduce varias obras entre las que destaca los Sueños de San Juan Bosco.
Regresa a la inspectoría y es destinado primero a la casa de Écija y en 1965 definitivamente a la casa de Mérida.
Durante sus dos últimos años de vida, despierta y cultiva la afición literaria entre los alumnos mayores y en colaboración con ellos saca a la luz la revista escolar Emérita. Designado por las autoridades eclesiásticas y salesianas para tomar parte en las emisiones de Radio Nacional de España en Sevilla y en Madrid, dirigió durante años los programas religiosos.
Confirman el celo con el que ejerció el apostolado de las letras las obras inéditas: Comentarios a la Divina Comedia, Pensamiento de Ortega y Gasset a través de sus obras, Antología francesa, Diario de lecturas (9 volúmenes) y Antología de Autores Españoles (8 volúmenes). En la hora de su muerte, su máquina de escribir mostraba una cuartilla de la obra Comentarios sobre don Quijote de la Mancha, que se proponía publicar.
Desde hacía años la diabetes venía debilitando su organismo, hasta postrarlo con frecuencia en el lecho, aunque se recobraba y hacía vida común, con deseos de entregarse al trabajo. Pero desgraciadamente el 7 de octubre de 1967 fue encontrado en su habitación privado del habla. Moría tres días después, el 10 de octubre de 1967, a los 57 años de edad.