Juarros Manero, José Pedro

José Pedro Juarros Manero

Coadjutor (1936-2024)

Nacimiento: Baracaldo (Vizcaya), 14 de marzo de 1936
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1956
Defunción: Arévalo, 4 de julio de 2024

Pepe Juarros, como familiarmente era conocido, nació el 14 de marzo de 1936, en Barakaldo (Vizcaya) en el seno de la familia numerosa formada por Gumersindo y Feliciana. Allí asimiló los valores que le han caracterizado toda su vida: sentido cristiano, cercanía y servicialidad, espíritu de trabajo, vocación educadora. Los años difíciles de guerra y posguerra harán más fuertes los lazos familiares y curtirán a Pepe. Lo vemos en su adolescencia compaginando estudios y trabajo en Altos Hornos. El contacto con los salesianos en el Oratorio de Barakaldo abrió su camino en la vida salesiana con la clara vocación de salesiano coadjutor, como a algunos otros compañeros suyos.

El curso 1954-1955 estuvo en el colegio de Madrid-San Fernando-Fuencarral, haciendo el curso de preparación al Noviciado, que realizó y culminó en Mohernando con la profesión religiosa el 16 de agosto de 1956. Continuó su formación y cualificación, realizando también su trabajo como salesiano en las casas de San Fernando y Puertollano.

La Formación Profesional fue un siempre su campo de misión salesiana entre los jóvenes, y lo desarrolló de forma extraordinaria. Desde su cualificación como Ingeniero de Mecánica, realizó excelentes aportaciones en las diversas reformas educativas que se han ido sucediendo en España e impulsó la innovación de los talleres de nuestras casas, buscando siempre la calidad en la Formación Profesional Salesiana. La relación con empresas, donde consiguió para muchos alumnos un puesto de trabajo, fue otra de sus excelentes contribuciones.

Pepe era, además, titulado Entrenador Nacional de Fútbol, y entendió siempre el deporte como un terreno fértil de apostolado. Promovió el deporte en todas las casas por las que pasó, muchas veces a costa de sacrificios personales; hasta los últimos años de su vida entrenó a equipos de jóvenes.

En comunidad lo hemos visto como hermano sencillo, servicial, con buen espíritu religioso y salesiano, preocupado por la vida de los hermanos. Durante algún tiempo fue consejero inspectorial, aportando la visión del amplio grupo de salesianos coadjutores. Ha sido también salesiano de referencia para la formación de los hermanos jóvenes, especialmente de los coadjutores. Las casas de Béjar, San Fernando, Puertollano, Domingo Savio-Madrid y Carabanchel pudieron gozar de su aportación como salesiano entregado al proyecto común de cada casa y como religioso salesiano en comunidad.

Son infinidad los Antiguos Alumnos que pasaron por sus aulas y talleres, y han mantenido contacto asiduo con él. Supo transmitirles sabiduría de vida honrada, educación para salir airosos en la vida, cercanía de trato. Y la Asociación de Antiguos Alumnos seguirá teniéndolo como intercesor desde el cielo, agradeciendo el apoyo que de él han recibido durante tantos años.

Durante varios años venía arrastrando una leucemia, que lo iba debilitando. Una rotura de cadera lo debilitó aún más. Tuvo que ser ingresado en la Casa de Salud de Arévalo, pero hubo necesidad de hospitalizarlo en Ávila, donde tuvo lugar su fallecimiento. Su cuerpo fue trasladado a Madrid y posteriormente incinerado. Sus cenizas han sido depositadas en el columbario de Madrid-parroquia santuario María Auxiliadora de Atocha.