Juan Carlos Martínez Fernández
Coadjutor (1960-2019)
Nacimiento: Bilbao, 17 de agosto de 1960
Profesión religiosa: Logroño, 16 de julio de 1978
Defunción: Logroño, 27 de noviembre de 2019
Juan Carlos nació en Bilbao el día 17 de agosto de 1960 en el hogar formado por Félix y María Dolores, sus padres.
Desde niño contactó con los salesianos de Deusto pues contaba con un tío salesiano, don Arsenio Fernández. Con estos antecedentes, prendió en él la idea de la vocación salesiana. Después de pasar por el aspirantado de Zuazo de Cuartango y Urnieta, fue admitido al noviciado que hizo en Logroño el año 1977-1978, y que culminó con la profesión religiosa salesiana el día 16 de julio de 1978. Después del noviciado cursó los estudios de filosofía en Urnieta durante los años 1978 a 1981. Este año 1981 tomó la decisión de optar por el estado de salesiano coadjutor. Finalizados los estudios de filosofía, fue enviado como tirocinante a Santander-Nueva Montaña, donde realizó la primera experiencia educativo-pedagógica salesiana. El año 1982, finalizado el tirocinio práctico salesiano, fue a Guadalajara, donde consiguió el título de profesor de la EGB por la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid). Fue destinado al curso siguiente al colegio de Santander. Aquí permaneció durante dos años, pues en 1985 fue enviado al colegio de María Auxiliadora de Salesianos-Deusto, (Bilbao), como estudiante, incorporándose al año siguiente como docente en el centro educativo. El año 1989 fue nombrado ecónomo de la comunidad y del centro María Auxiliadora, cargo que llevó a cabo hasta el año 1995 en que se matricula en la Universidad de Deusto, donde obtuvo el título de Licenciado en Filosofía y Letras Pedagogía. En 1999 la obediencia lo destina al colegio “Los Boscos” de Logroño, con dedicación plena a la docencia y educación de los alumnos de este centro. Finalizado este período de tiempo, 1999-2006, fue enviado al colegio de Barakaldo-Cruces hasta el año 2010 en que fue destinado al colegio de Intxaurrondo-San Sebastián. Estando en esta comunidad y presencia salesiana se le declaró una enfermedad hepática hasta que sintiéndose necesitado de asistencia más personalizada, él mismo pidió ser trasladado a la comunidad de Logroño-Domingo Savio, bajo la supervisión sanitaria de la casa de salud “Don Zatti”. Últimamente llevaba más de mes y medio hospitalizado, con dificultades de estabilización anémica crónica, fruto de una fuerte disfunción hepática. Hasta el último momento, llevó sus dolores con paciencia y buen talante, y muy acompañado por la comunidad y por sus cinco hermanos. En la mañana del día 27 de noviembre nos dejaba para pasar a la casa del Padre.
Juan Carlos era ante todo y por encima de todo, una persona buena. Con un gran corazón salesiano. Un corazón grande como lo era su estatura y su constitución física. Era una persona inteligente, con muchas habilidades, amante de la música, de las nuevas tecnologías, con una gran capacidad de autoaprendizaje.
Convivir con la enfermedad no es fácil, pero Juan Carlos siempre lo supo llevar con paciencia y hasta con alegría y buen semblante.
Juan Carlos, con un gran corazón salesiano, era una persona de pocas palabras pero que sabía compensar con gestos de cariño hacia los demás. Por los lugares donde pasó fue siempre querido y sobre todo él mismo supo querer a las personas que Dios le puso en su camino. Era un experto en cuidar a los demás, en darse a los demás.
A pesar de la tristeza que supone la pérdida de un hermano joven, tenemos la alegría de saber que Juan Carlos descansa ya en manos de Dios y arropado por el manto de nuestra Madre Auxiliadora, disfrutando de una VIDA con mayúsculas.
Él ahora cuida de nosotros, porque él siempre supo ser un buen samaritano, un gran hijo de Don Bosco.