Malo Ladrero, Pascual

Pascual Malo Ladrero

Sacerdote (1925-2008)

Nacimiento: Loarre (Huesca), 31 de mayo de 1925
Profesión religiosa: Sant Vicenç del Horts, 21 de agosto de 1942
Ordenación sacerdotal: Barcelona, 28 de junio de 1953
Defunción: Barcelona, 13 de julio de 2008

Nació en Loarre (Huesca) el 31 de mayo de 1925, segundo de los cinco hijos de Francisco y Generosa. Por motivo del trabajo del padre, la familia se trasladó a la capital. Pascual inició sus estudios en las escuelas públicas, hasta que, por su cuenta, se personó en el colegio salesiano y fue admitido como alumno.

Solicitó después ser salesiano y, en plena Guerra Civil inició en Astudillo el aspirantado que, al acabar la contienda, terminó en Sant Vicenç dels Horts, donde además hizo el noviciado en 1941 y su primera profesión religiosa el 21 de agosto de 1942. Después de los estudios de filosofía cursados en Gerona (1942-1944), realizó el trienio de magisterio en Pamplona (1944-1949), donde además cursó estudios de peritaje agrícola que terminó en Barcelona.

Siguieron los estudios de teología en Martí-Codolar (1949-1953) y el 28 de junio de 1953 recibió la ordenación sacerdotal.

Su actividad apostólica fue rica y variada. Importante fue su contribución en el mundo de la prensa, como fundador de la revista Jóvenes, impulsor de publicaciones y de colecciones como Ardilla, Héroes Bíblicos, Chiribín, etc. En 1960 inició en la editorial EDEBÉ la publicación de libros de texto que más tarde tendrían un desarrollo considerable y gran difusión en el mundo de la escuela. Cuando llegó el momento de dar un salto cualitativo a la editorial, don Pascual supo aceptar las nuevas circunstancias y dejar la criatura en nuevas manos con espíritu de fe y sentido de obediencia religiosa. Dijo: «Las decisiones de los superiores no siempre son expresión de la voluntad de Dios, pero, al obedecer, los hermanos cumplen la voluntad de Dios». Pidió entonces poder dedicarse a la acción apostólica y a los pobres, preferentemente en una comunidad donde hubiera comunidades neocatecumenales.

Su dedicación apostólica se abrió también, a lo largo de su vida, a otros campos: la atención a los antiguos alumnos de Rocafort, su compromiso con los scouts en Sarrià y su colaboración en las parroquias de San Juan Bosco de la Meridiana, Sant Boi y Sarrià.

Desde el año 1984, la casa de Sant Boi fue su nuevo destino. Colaborador y vicario del párroco, comenzó su actividad en favor de las personas necesitadas con su «pan de los pobres», un original sistema asistencial que consistía en ofrecer todo tipo de ayuda a los más desfavorecidos, lo que le convirtió en el centro asistencial más importante de la población. Las comunidades, las parroquias y el mismo ayuntamiento enviaban a los más necesitados al padre Malo para recibir alimentos, ropa y ayuda económica. Don Pascual llegó a ser persona muy conocida y apreciada en el pueblo por su incansable trabajo de más de 20 años en favor de los pobres y necesitados.

Además, dedicó su actividad apostólica a la parroquia, a las comunidades neacatecumenales y a la comunidad salesiana. Todo tenía su tiempo, sin precipitación, pero sin pausa. Tenía un temperamento vitalista, alegre, conciliador, siempre disponible, un corazón servicial y entregado que abarcaba a todos los hermanos de la comunidad. Fue un salesiano de corazón bueno y profundamente apostólico. Su bondad y permanente buen humor alegraban la vida fraterna de la comunidad.

La situación de su salud, cada vez más delicada, le llevó a la residencia de Martí-Codolar, donde falleció el 13 de julio de 2008, a los 83 años de edad.

Su muerte fue la ocasión para demostrar el hondo cariño y afecto de las comunidades en las que había trabajado, especialmente de Sant Vicenç dels Horts y Sant Boi, y de tantas personas a las que se había entregado con generosidad evangélica. El funeral celebrado en la parroquia de María Auxiliadora de Sant Boi fue presidido por el obispo de Sant Feliu de Llobregat, monseñor Agustín Cortés.