Rafael Ayala Gil de Montes
Sacerdote (1927-2005)
Nacimiento: Ronda (Málaga), 15 de septiembre de 1927
Profesión religiosa: San José del Valle, 16 de agosto de 1944
Ordenación sacerdotal: Madrid, 26 de junio de 1955
Defunción: Córdoba, 2 de enero de 2005
Nació en Ronda, capital de la serranía malagueña, el 15 de septiembre de 1927. Estudió en los colegios rondeños, tanto en el de Santa Teresa como en el del Sagrado Corazón. De Ronda pasó al aspirantado de Montilla.
Ingresó en 1943 en el noviciado en San José del Valle, donde realizará su primera profesión el 16 de agosto de 1944. Realizó los estudios de filosofía en las casas de San José del Valle y de Utrera. Los dos años de tirocinio práctico los pasó en el colegio de Utrera y en el de Carmona. En este tiempo se le descubrieron problemas pulmonares, por lo que tuvo que reponerse en la Casa Don Bosco para enfermos de Ronda.
En 1951, mejorada su salud, inicia los estudios teológicos en la casa de Carabanchel Alto, donde hace la profesión perpetua y es ordenado sacerdote el 26 de junio de 1955.
Los primeros años de sacerdote trabaja en el colegio de Antequera y en el Sagrado Corazón de Ronda. De 1961 a 1966 estudia en Madrid y obtiene los títulos de Ingeniero Técnico Agrícola y Arquitecto Técnico.
De 1966 a 1967 ocupa el cargo de ecónomo inspectorial y es destinado después como profesor sucesivamente a Antequera, a la Universidad Laboral de Sevilla, al colegio salesiano de formación profesional de Santa Cruz de Tenerife, a la reciente fundación de los salesianos en La Cuesta y al cercano colegio de San Isidro de La Orotava.
Los estudios de formación profesional serán su última dedicación, primero en el colegio San Juan Bosco del barrio de Zaidín en Granada, para finalizar en el colegio salesiano San Luis Rey de Palma del Río, donde entregó los últimos 18 años como docente, pionero en el campo de la informática.
Una indisposición pulmonar le obligó a hospitalizarse en Córdoba, donde murió el 2 de enero de 2005. Fue enterrado en Palma del Río, donde reposan sus restos.
Fue siempre un hombre tímido, de poca salud y voz cascada, delicado y afable en el trato con los jóvenes y los profesores, bien preparado científicamente, trabajador incansable, muy querido por sus alumnos, dispuesto siempre a atenderles en sus dudas y necesidades.