Alfonso Vicent Pascual
Sacerdote (1926-2003)
Nacimiento: Alcoy (Alicante), 31 de diciembre de 1926
Profesión religiosa: Sant Vicenç dels Horts (Barcelona), 16 de agosto de 1945
Ordenación sacerdotal: Barcelona-Tibidabo, 27 de junio de 1954
Defunción: Alcoy (Alicante), 12 de septiembre de 2003
Alfonso nació en Alcoy el 31 de diciembre de 1926. Enamorado del ambiente salesiano de su colegio, decidió hacerse salesiano. Hizo el aspirantado en el Tibidabo de Barcelona, en Sant Vicenç dels Horts y en El Campello. En Sant Vicenç dels Horts realizó el noviciado y la profesión salesiana el 16 de agosto de 1945. Estudió filosofía en Gerona y el trienio práctico lo cumplió entre Horta y Mataró. En Martí-Codolar cursó los estudios de teología y en el Tibidabo recibió la ordenación presbiteral el 27 de junio de 1954.
Como salesiano presbítero trabajó en Mataró, Pamplona, Valencia-San Antonio Abad, Valencia-San Vicente Ferrer (Institución Sindical), Valencia-Santo Domingo Savio y Albacete. Tras un curso de pastoral en Martí-Codolar (1974-1975) estuvo en Villena (director), en Elche-San Rafael, Cartagena, parroquia de Alicante, El Campello, colegio de Alicante y, finalmente, de nuevo en Villena.
Fue un religioso de trato afable y acogedor, entregado a su trabajo en la docencia, en el tiempo libre de los muchachos y en las muchas horas dedicadas a la administración. Conocido era también su gusto y entusiasmo por la música. Optimista ante la vida, sabía poner letra y música a cualquier acontecimiento ordinario y, con frecuencia, comunicaba sus sentimientos cantando. Otra de sus aficiones fue el estudio de las lenguas (inglés, francés…); en sus últimos años seguía estudiando alemán.
Alfonso dio la talla de buen salesiano. Destacan en él los rasgos del espíritu de Don Bosco. El trabajo y la alegría eran dones naturales en él. Veía el lado bueno de las cosas. Era amante de la naturaleza y consideraba a las plantas y los pájaros como un regalo que Dios le había hecho.
Se entregó por completo a la misión salesiana. Le gustaba vivir en comunidad y era puntual a los actos comunitarios. La eucaristía era el acto central de la jornada.
Hablaba con mucho cariño del colegio que le había visto crecer y en el que brotó su vocación. Siempre manifestó un aprecio especial por su familia y su ciudad de Alcoy. Se consideraba y se sentía alcoyano y a Alcoy le llevaron las circunstancias a encontrarse definitivamente con el Señor.
El martes 9 de septiembre de 2003 se disponía a regresar a Villena, después de pasar unos días con su familia. Mientras esperaba la llegada del autobús se sintió mal y fue llevado al Hospital Virgen de los Lirios de Alcoy. Una embolia cerebral se lo llevó en la madrugada del 12 de septiembre de 2003, a la edad de 76 años.