José Quintero Iglesias
Coadjutor (1909-2001)
Nacimiento: Orense, 19 de marzo de 1909
Profesión religiosa: Carabanchel Alto, 12 de octubre de 1929
Defunción: Lugo, 6 de diciembre de 2001
Nació en Orense el 19 de marzo de 1909. Salvo los años de formación salesiana, los tres años en Santander y los últimos que pasó en Lugo retirado de la docencia, toda su vida salesiana transcurrió en el colegio salesiano de San Juan Bosco de La Coruña.
En palabras de su director, don José era un hombre inquieto y algo «travieso», cuando tenía que serlo, eso sí; se presentaba elegante, limpio, impecable. Caballero siempre; religioso convencido; orador elocuente, cuando hablaba a los jóvenes o los antiguos alumnos, sus acertadas palabras eran bien recibidas porque su talante era de amistosa complicidad y convencían. Fue un educador competente y cercano, respetuoso y muy preocupado por sus alumnos, que siempre reconocieron en él un gran profesor, abierto y liberal para aquellos tiempos. Propagador celoso e incansable de María Auxiliadora; hijo amante, de la Congregación a la que engrandeció con su vida ejemplar. Fue un buen intérprete del espíritu de Don Bosco y amante de su vocación de salesiano laico, coadjutor. Él mismo dejó escrito: «Si he sido fiel durante 60 años y no “tiré la toalla”, creo que no es mérito mío. Como digo a todos, la “fidelidad” no estuvo de mi parte, creo más bien que fueron el Señor, Don Bosco y María Auxiliadora los que me fueron fieles, me auparon siempre y casi caminaron durante toda mi vida de salesiano a mi vera, “empuxando”, sosteniendo, animando y custodiando toda mi vida».
Don José Quintero es una figura clave en la activa Asociación de los Antiguos Alumnos. Con ocasión de su muerte, uno de ellos lo recuerda así: «La Coruña nunca olvidará a don José. Haciendo una media nada exagerada de 1.000 alumnos por curso y año, don José Quintero impartió sus conocimientos a más de 53.000 alumnos coruñeses. Todos los que fuimos sus discípulos hemos sentido una doble y mezclada emoción de alegría y tristeza. Alegría, porque tenemos la certeza de que un hombre de las virtudes de don José está con Dios, y tristeza, porque le hemos perdido». «Era una grandísima persona, dice otro, un profesor extraordinario y, con todos los respetos, un amigo». Un estuche de escritorio que conservó hasta el final lleva una dedicatoria que resume su vida en el colegio: «La primera promoción de bachilleres del colegio salesiano de La Coruña, con nuestro más sincero agradecimiento, a quien como él supo hacer de padre ejemplar, maestro exigente y leal amigo. A sus valores humanos debemos los más bellos recuerdos de nuestra vida estudiantil. Con nuestro imperecedero afecto. La Coruña, 30 de abril de 1966. Los Cuarentones».
Su vida dedicada al trabajo de la educación le valió la concesión de la encomienda de Alfonso X el Sabio. Pero lo que él consideraba el gran logro de su vida y que había sido su deseo y obsesión permanente, fue conseguir que los salesianos se hiciesen presentes en Lugo, la ciudad de sus amores, la única ciudad gallega entonces sin presencia salesiana. Según él, hasta ese momento, en Lugo no se conocía a los salesianos, no se rezaba a María Auxiliadora y nadie había oído hablar de Don Bosco. Él lo expresaba de esta manera: «En 1988, centenario de la muerte de nuestro santo fundador, Don Bosco se apiadó de Lugo». Fue el año en que los salesianos adquirieron el hoy floreciente colegio de María Auxiliadora de Lugo.
Y en su Lugo falleció, el 6 de diciembre de 2001, a los 92 años de edad.