Tomás Baraut Obiols
Sacerdote (1902-1987)
Nacimiento: El Vilar de Cabó (Lérida), 19 de diciembre de 1902
Profesión religiosa: Carabanchel Alto, 25 de julio de 1921
Ordenación sacerdotal: Barcelona, 21 de julio de 1931
Defunción: Martí-Codolar, 29 de enero de 1987
Nació el 19 de diciembre de 1902, en El Vilar de Cabó (Lérida), en una familia patriarcal, formada por sus padres, Miguel y Alfonsina, y nueve hijos, de los cuales cinco siguieron el camino de la vida consagrada: dos como benedictinos y tres salesianos: Tomás, Pablo y Luis.
A los 8 años mandaron a Tomás a estudiar con el tío Luis, vicario parroquial de un pueblo cercano; pero tuvo que volver para cuidar el rebaño, hasta que cumplió los 12 años. Para que pudiera continuar los estudios, sus padres lo enviaron a Sarrià, donde estaba su tío Juan Baraut, coadjutor salesiano; y este lo encaminó a nuestro colegio de Gerona, entonces escuela y granja agrícola. Allí, además de recuperar el retraso que llevaba en los estudios, robusteció su piedad, y al contacto con santos salesianos, como don Ambrosio Tirelli, sintió la llamada del Señor.
Marchó a El Campello (1917-1920) para hacer el aspirantado; en Carabanchel Alto hizo el noviciado y la profesión religiosa el 25 de julio de 1921. En Sarrià cursó los estudios de filosofía y el trienio práctico.
Después inició teología en El Campello (1927-1931), de donde, siendo ya diácono, tuvo que salir por la quema del colegio en 1931. Fue ordenado sacerdote por monseñor Irurita en Barcelona, el 21 de julio de 1931.
Ya sacerdote, trabajó en el Tibidabo y Sarrià como consejero escolástico. Al iniciarse la Guerra Civil española, se ofreció como voluntario para quedarse con los chicos internos y, una vez a salvo todos ellos, marchó, por Andorra y Francia, a la casa de Pamplona. El resto de la guerra lo pasó entre los aspirantes de Astudillo. Al acabar el conflicto bélico, es nombrado director de Sant Vicenç dels Horts (1939-1942), del filosofado de Gerona (1942-1945), de Rocafort (1945-1949) y del teologado de Carabanchel Alto (1949-1953).
En 1953 comienza su largo período de inspector, primero de la tarraconense (1953-1958) y a continuación de la recién erigida inspectoría San José de Valencia (1958-1964).
A la nueva inspectoría le faltaban muchas cosas, sobre todo casas de formación, que don Tomás fue levantando y poniendo en marcha con enorme tesón y gran fe en María Auxiliadora. Lo reconocerá una y otra vez, al final de su mandato: «María Auxiliadora fundó, en mis 11 años de inspector, 24 obras, 10 en el ámbito de Barcelona y 14 en Valencia. Todo lo hizo María Auxiliadora».
Al acabar este mandato pasó tres años en Godelleta como director de novicios y filósofos. Por motivos de salud, dejó el cargo y fue enviado como confesor a los Hogares Mundet y finalmente a Martí-Codolar, donde murió el 29 de enero de 1987, a los 84 años de edad.
Don Tomás fue un salesiano profundamente humano. Poseía una gran bondad. Destacaban su alegría y su optimismo; una alegría fuerte, recia, capaz de estimular y contagiar ilusión en sus palabras. Sabía tomarse las cosas con humor; se reía de sus propios despistes. Captaba siempre lo positivo de una persona, quitaba importancia a las situaciones vidriosas y trataba de transmitir serenidad. Sabía conjugar admirablemente la comprensión y la escucha con la exigencia y la disciplina. Amaba a su familia y a su tierra, y mantuvo siempre con sus hermanos una relación entrañable.
Sus ocurrencias de campesino sensato y sus sonoras carcajadas de hombre de paz invitaban a la sonrisa y franqueaban los corazones. Como buen montañés, tenaz y un tanto astuto, sabía lograr lo que se proponía, superando obstáculos y resistencias.
Fue para muchos salesianos un verdadero maestro de espíritu; no era un hombre de muchas teorías, pero sí de una gran experiencia de fe, que intentaba comunicar a los demás, a través de sencillas comparaciones. Se distinguió sobre todo por su amor y devoción a María Auxiliadora: «Déjate llevar», decía, «siempre tienes contigo a la Madre, que te conduce de la mano, que te estrecha contra su corazón inmaculado».