Juan Bautista Bigatti Olivero
Sacerdote (1869-1945)
Nacimiento: Sezzè-Alessandria (Italia), 21 de abril de 1869
Profesión religiosa: Turín, 2 de septiembre de 1887
Ordenación sacerdotal: Sevilla, 27 de mayo de 1893
Defunción: Algeciras (Cádiz), 12 de diciembre de 1945
Nació el 21 de abril de 1869 en Sezzè, Alessandria (Italia). Sus padres lo envían, con 12 años, al colegio salesiano de San Pier d’Arena (Génova) para estudiar humanidades.
El 1 de octubre de 1886 comienza el noviciado en Foglizzo (Turín) y el 4 de noviembre recibía la sotana de manos de Don Bosco, de lo que estuvo siempre muy orgulloso. Concluye el noviciado en el colegio de Turín-Valsalice con la profesión perpetua, el 2 de septiembre de 1887. Asistió a la muerte de Don Bosco y al traslado de sus restos.
En 1889 es destinado a Utrera, donde estará hasta 1899, excepto el curso 1894-1895, que pasó en Santander. Compagina las labores educativas y pastorales con los estudios de teología. Es ordenado el 27 de mayo de 1893 en Sevilla. Ya sacerdote, continúa en Utrera como jefe de estudios, administrador y encargado del oratorio festivo.
En 1899 es destinado como director a Écija, donde estará hasta 1906. A continuación, desempeña el servicio de administrador en las casas de Utrera, Sevilla, Málaga y Córdoba (1906-1925). De 1916 a 1922 se encarga de poner en marcha, como director, la nueva fundación de Arcos de la Frontera, donde despliega todas sus dotes de organizador. Como confesor, forma parte de la comunidad fundadora de la casa de Las Palmas de Gran Canaria (1925-1930).
Cuando las actuaciones revolucionarias de 1931 destruyen la casa de Arcos, él es el encargado, como director, de reconstruirla (1932-1939). Pide limosna y consigue levantarla. Años más tarde, para celebrar el 25 aniversario de la casa, el ayuntamiento honró a la Congregación en la persona de Juan Bautista, quien recibió el título de Hijo Adoptivo de la ciudad.
De Arcos pasa en 1940 a Algeciras, que entonces contaba con tres parroquias dirigidas por los salesianos y las escuelas de San Ramón en las que se atendía a 250 alumnos.
La víspera de su muerte, conversando con el inspector, le pregunta cuál había sido la alegría mayor de su vida. Él, sin dudar, responde: «La alegría más grande de mi vida es la de haber conocido a Don Bosco y la de haber recibido de sus manos la santa sotana». Falleció el 12 de diciembre de 1945 en Algeciras, a los 76 años.
Fue un veterano salesiano de los primeros que vinieron a España a implantar el carisma de Don Bosco, rico en obras apostólicas y un verdadero dinamizador de las presencias salesianas. Grande fue su devoción por Don Bosco y su celo por difundir la obra salesiana, especialmente por medio del Boletín Salesiano.
Trabajador incansable, bienhechor y padre de la juventud pobre y abandonada.